En la Segunda calle del sector Las Mayas, justo en el límite con el sector Valle Verde y en las inmediaciones del parque La Laguna, la acumulación de desechos sólidos en plena vía pública ha generado malestar entre los vecinos.

A pesar de que aseguran que el servicio de recolección de basura funciona con regularidad en la zona, el paisaje habitual está marcado por bolsas plásticas, desperdicios y restos orgánicos que afean el urbanismo y ponen en riesgo la salud pública.
Para los vecinos de Las Mayas y Valle Verde el problema es la falta de civismo. Según testimonios de la comunidad, la mayoría de los desechos no son generados por quienes viven frente al foco de contaminación, sino por personas que transitan por ahí y aprovechan la oportunidad para lanzar la basura proveniente de otras comunidades.
«El aseo pasa, pero en cuestión de horas ya hay basura nuevamente», relató un habitante del sector que prefirió mantener el anonimato.
Según su explicación, la ubicación de la calle, que sirve de acceso principal hacia otras comunidades, facilita que personas en vehículos lancen las bolsas de basura al pasar.
Existe la creencia entre los residentes de que estos desechos provienen de sectores ubicados en la parte alta, donde el servicio de recolección podría presentar fallas, llevando a los ciudadanos a arrojar sus desperdicios en Las Mayas bajo la premisa de que allí «sí pasa el camión».
Más allá del mal olor y la mala imagen, la preocupación radica en la infraestructura de drenaje del sector. Por el lugar que ahora parece un vertedero improvisado, atraviesa un canal de aguas pluviales que, de obstruirse con la basura acumulada, podría generar inundaciones ante cualquier precipitación.
«Muchos vecinos vienen y botan los desechos sin importarles nada. Por aquí pasa un canal de agua de lluvia y es peligroso que se llene de basura», advirtió la fuente.
En este sentido, la comunidad hace un llamado urgente tanto a las autoridades municipales como a los habitantes de sectores vecinos.
Recalcan que el esfuerzo de la alcaldía por mantener el cronograma de limpieza es insuficiente si no existe una corresponsabilidad ciudadana que respete los espacios públicos y los horarios de recolección.
CHIQUINQUIRÁ RIVERO | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA
