En el kilómetro donde la Carretera Panamericana se ensancha frente al sector Brisas de Aragua, municipio Santos Michelena, un mirador olvidado resiste el paso del tiempo.

Para el conductor apresurado es sólo un recodo en la vía; para los vecinos, representa el último eco de un paisaje dominado por la caña de azúcar, antes de que la urbanización lo transformara todo.
Los relatos de los habitantes más antiguos pintan una imagen vívida: sillas, balancines y un espacio invitador para descansar. «Eso era un parquecito que tenía sus sillas, su balancín», recuerdan con precisión uno de los residentes de apellido López.
Sin embargo, al parecer este no era un parque público municipal como muchos creen, sino un enclave de un cañicultor que regía esa zona del territorio aragüeño hace décadas.
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Testimonios sitúan su apogeo en los años 2000, hace unos 25 años, una era de transición. Lo que hoy parece abandonado era un punto exclusivo para los dueños o encargados de esa zona productiva.
Pero ahora, es una carretera oscura por la falta de alumbrado, repleta de huecos en diferentes tramos, y sumamente solitaria, el mirador o un parquecito como dicen los habitantes, requiere de la atención gubernamental, si está a su alcance que no le caería mal para que los viajeros y residentes se deleiten con el horizonte donde se puede ver hasta la Autopista Regional del Centro.
LINO HIDALGO | elsiglo
