Una creciente preocupación mantiene en alerta a los habitantes de la comunidad de La Mora I, en el municipio José Félix Ribas del estado Aragua. Se trata de un socavamiento que se ha formado en la intersección de la avenida 24 con calle 7, el cual ha ido aumentando de forma progresiva desde hace más de un mes, sin que hasta el momento las autoridades municipales hayan dado respuesta efectiva.

Vecinos de la zona denuncian que el hueco ha ganado profundidad y extensión con el paso de los días, convirtiéndose en una trampa para conductores y peatones, sobre todo en horas nocturnas. Pese a que los propios ciudadanos han colocado cauchos y otros objetos para alertar sobre el peligro, el riesgo sigue latente y la preocupación va en aumento.
«Esto comenzó como una grieta pequeña, sin causa alguna, pero cada día se ha ido haciendo más grande. Ahora es un hueco que ya está afectando el paso por el canal derecho de la vía. Tenemos miedo de que colapse más y se lleve la acera o incluso parte de la calle», relató Alejandra Ramos, residente de La Mora I, quien asegura que el deterioro se ha acelerado con la temporada de lluvias.
UN SILENCIO OFICIAL QUE INQUIETA
Según testimonios de los afectados, hace unas semanas autoridades municipales se acercaron al sitio para inspeccionar el problema, pero no ofrecieron respuestas concretas, limitándose a indicar que «Debían comprobar el origen del socavamiento». Desde entonces, no ha habido pronunciamientos formales por parte del gobierno local, ni de los organismos encargados del mantenimiento vial.
«Nos dijeron que iban a evaluar, que tal vez era por una filtración o por el paso de aguas servidas. Pero más nunca volvieron. No hemos recibido un informe, ni una explicación, mucho menos una solución. Estamos prácticamente solos en esto», lamentó Ramos, quien al igual que otros vecinos teme que el hueco siga cediendo el terreno y afecte estructuras cercanas.
Algunos comerciantes de la zona también han comenzado a ver afectadas sus ventas, debido a que los conductores evitan transitar por la avenida afectada, o simplemente no pueden estacionar cerca por el riesgo de que sus vehículos sufran daños.
LA COMUNIDAD EXIGE ATENCIÓN REGIONAL
Ante la inacción municipal, los vecinos han comenzado a dirigir sus reclamos a las autoridades regionales, esperando que desde el gobierno del estado Aragua se tomen medidas inmediatas para abordar la situación antes de que pase a mayores.
«Nos sentimos ignorados. Las autoridades locales solo vinieron una vez y más nunca regresaron. Por eso ahora hacemos un llamado a la Gobernación de Aragua. No queremos lamentar un accidente o que alguien salga herido por la negligencia de quienes deben garantizar el buen estado de nuestras vías», expresó con indignación Jesús Nieves, otro residente afectado.
El temor aumenta en horas nocturnas, cuando la escasa iluminación y la falta de señalización convierten al hueco en una trampa invisible. «Por las noches esto es un peligro total. Solo unos cauchos y un par de piedras separan a los vehículos del hueco. Es cuestión de tiempo para que alguien caiga ahí», advirtió Nieves.

PREVENCIÓN ANTES QUE EMERGENCIA
Los vecinos coinciden en que no están dispuestos a esperar que ocurra una tragedia para que las autoridades actúen. Consideran que este tipo de problemas debe ser atendido con carácter preventivo y no cuando ya los daños son irreversibles.
«La calle está viva, se sigue hundiendo poco a poco. Esto es un socavamiento, no un simple bache. Hay que hacer un estudio serio, un trabajo de ingeniería que determine qué lo está causando, y resolverlo antes de que se vuelva incontrolable», señalaron.
Aunque hasta el momento no se han reportado accidentes graves, sí se han registrado incidentes menores con vehículos que han caído parcialmente en el hueco. Algunos incluso han sufrido daños en los amortiguadores o en los trenes delanteros. «Es una situación que se puede evitar, pero solo si se actúa a tiempo», agregó Moreno.
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LA ESPERANZA PUESTA EN SER ESCUCHADOS
Mientras tanto, la comunidad de La Mora I continúa organizándose y documentando la evolución del hueco. Esperan que la difusión pública del caso motive una acción institucional urgente y efectiva.
«Este problema tiene más de un mes, y lo peor es que sigue creciendo. No es sólo una molestia vial, es un riesgo para todos. Necesitamos soluciones, no promesas. Ya basta de mirar para otro lado», concluyó Alejandra Ramos.
El llamado es claro, una comunidad alerta y vigilante no quiere más excusas, quiere soluciones concretas. Porque cuando el asfalto cede, también cede la confianza en quienes deben garantizar su mantenimiento.
DANIEL MELLADO | elsiglo
AC
