El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió este domingo la «valentía» y el «talento» del Servicio Secreto y las fuerzas del orden tras el tiroteo registrado la noche de este sábado durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, al tiempo que aprovechó el incidente para criticar a los demócratas por la gestión de los fondos destinados a la seguridad.

En una entrevista con la cadena Fox News, el Mandatario aseguró que tanto él como la primera dama, Melania Trump, se encuentran «bien» tras el suceso en el hotel Washington Hilton, donde un sospechoso -que según la Fiscalía tenía como objetivo a altos cargos del Gobierno- fue interceptado tras romper el perímetro de seguridad.
«Tuvimos un gran grupo de personas allí anoche (…). El Servicio Secreto y todas las fuerzas del orden fueron, pensé, sobresalientes. Lo detuvieron en seco», afirmó Trump, comparando la velocidad del atacante con la de un «corredor de la Liga Nacional de Fútbol Americano».
Pese al reconocimiento de la labor policial, el presidente vinculó el desempeño de los agentes con la disputa presupuestaria en el Congreso.
«Este es un grupo al que no se le está pagando, si lo piensas. Los demócratas están reteniendo su pago y creo que tal vez se ablanden un poco ahora porque se mostró un gran talento anoche», declaró.
Trump restó importancia a la vulnerabilidad del recinto, subrayando que el atacante «ni siquiera estuvo cerca de llegar a las puertas» debido a las «muchas capas» de seguridad, aunque reconoció los retos logísticos del hotel Washington Hilton -lugar donde se celebró la cena de gala y donde el sospechoso se hospedaba como huésped-.
En este sentido, el Mandatario hizo mención a sus planes de construir un nuevo salón de actos en los terrenos de la Casa Blanca para futuros eventos.
Las palabras de Trump coinciden con las revelaciones del fiscal general interino, Todd Blanche, quien señaló ayer en la cadena NBC que las investigaciones preliminares apuntan a que el sospechoso tenía la intención de atacar a miembros de la Administración, incluido «probablemente» el presidente.
Según Blanche, el atacante, que viajó desde Los Ángeles y portaba dos armas adquiridas legalmente en los últimos dos años, logró cruzar el perímetro apenas «unos pocos metros» antes de ser reducido.
El sospechoso, que no está colaborando con las autoridades, permanece bajo custodia y se espera que sea acusado formalmente este lunes ante un tribunal.
El sospechoso del ataque
El presunto autor del tiroteo ocurrido el sábado, Cole Allen, envió a sus familiares un extenso manifiesto apenas diez minutos antes del ataque, en el que identificaba como «objetivos» a los miembros del Gobierno de Donald Trump, según reveló este domingo el diario The New York Post.

En el documento de 1.052 palabras, obtenido por el rotativo neoyorquino, detalla una lista de prioridades para el ataque, situando a los altos cargos de la Administración Trump en la cima de sus objetivos, con la única excepción del director del FBI, Kash Patel.
Allen, de 31 años, justifica sus acciones describiéndose como un ciudadano que no está dispuesto a permitir que un «pedófilo, violador y traidor» – en posible referencia al presidente Trump, presente en el evento- actúe en su nombre.
«Lo que mis representantes hacen se refleja en mí», reza el escrito.
El manifiesto también revela que el sospechoso planeó el ataque de manera minuciosa para, según él, «minimizar las bajas colaterales».
Allen especificó que utilizaría «perdigones en lugar de balas sólidas» para evitar que los disparos atravesaran las paredes y alcanzaran a personas ajenas a sus objetivos.
Un oficial de la División Uniformada del Servicio Secreto fue alcanzado por una bala, pero su chaleco antibalas evitó heridas mortales.
«Servicio Secreto: son objetivos solo si es necesario, y deben ser incapacitados de forma no letal si es posible (es decir, espero que lleven chalecos antibalas porque disparar al centro de masa con escopetas destroza a quienes no los llevan)», anotó el joven de California en su manifiesto, según The New York Post.
Asimismo, el atacante estableció reglas de combate en las que excluía como blancos a empleados del hotel, invitados y, en la medida de lo posible, a la seguridad del establecimiento y a la Guardia Nacional, a menos que estos abrieran fuego contra él.
No obstante, indica en su texto que «pasaría por encima de casi todos» para llegar «a los objetivos si fuera absolutamente necesario, bajo la premisa de que la mayoría de la gente eligió asistir a un discurso de un pedófilo, violador y traidor, y por lo tanto son cómplices, pero realmente espero que no se llegue a eso».
En su carta, Allen también apunta la vulnerabilidad del hotel Washington Hilton, donde se hospedó y se realizó el evento.
«Esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones de hotel con micrófonos ocultos, agentes armados cada 3 metros, detectores de metales por todos lados. Lo que recibí (¡quién sabe, tal vez me están gastando una broma!) es nada. Ni una maldita seguridad. Ni en el transporte. Ni en el hotel. Ni en el evento», escribió.
Allen describió como «insana» la supuesta incompetencia del Servicio Secreto, afirmando que pudo introducir múltiples armas en el hotel sin ser detectado. «Cualquier agente iraní podría haber traído una ametralladora pesada y nadie se habría dado cuenta», aseguró.
«Lo que noté inmediatamente al entrar al hotel es la sensación de arrogancia. Entro con múltiples armas y ni una sola persona allí considera la posibilidad de que yo pueda ser una amenaza. La seguridad en el evento está toda afuera, enfocada en los manifestantes y en los que van llegando, porque aparentemente nadie pensó en lo que pasa si alguien hace el registro (check-in) el día anterior», detalló.
El texto también incluye una sección de «réplicas» a posibles objeciones. La primera objeción es: «Como cristiano, deberías poner la otra mejilla»
«Refutación: Poner la otra mejilla es para cuando tú mismo eres oprimido. Yo no soy la persona violada en un campo de detención. No soy el pescador ejecutado sin juicio. No soy un escolar que vuela por los aires, ni un niño hambriento, ni una adolescente abusada por los muchos criminales de esta administración. Poner la otra mejilla cuando alguien más es oprimido no es un comportamiento cristiano; es complicidad en los crímenes del opresor», escribió el sospechoso.
Estas revelaciones de la carta se producen poco después de que el presidente Trump afirmara en una entrevista con Fox News que el atacante actuó movido por un «odio anticristiano», basándose en las primeras informaciones de la investigación.
Allen, que viajó desde Los Ángeles para cometer el atentado, permanece bajo custodia en un hospital para una evaluación psiquiátrica y se espera que comparezca ante un tribunal federal de Washington D.C. este lunes.
EFE
CJL
