La mañana del 4 de enero trajo un ambiente más moderado y activo en lo que respecta al sector alimentación. A diferencia del día anterior cuando los supermercados operaban a puerta cerrada y predominaba la incertidumbre, este domingo varias cadenas de supermercados en el centro de Maracay abrieron sus puertas con normalidad permitiendo el ingreso fluido de clientes.

Además de los supermercados, se observa la apertura de otros establecimientos, aunque escasos, como tiendas de víveres, abastos, los populares «locales chinos», panaderías, también se encontraron algunos vendedores informales de frutas y hortalizas en una que otra esquina del centro de la ciudad.
Aunque todavía hay una cantidad considerable de locales cerrados, el contexto invita a la compresión: es el primer fin de semana del reciente año y muchos comerciantes podrían estar retomando actividades de forma progresiva, además, la situación geopolítica que atraviesa el país, con sus implicaciones económicas y logísticas, también influye en los ritmos de reapertura y abastecimiento.
No se percibe un cierre masivo por temor o tensión, sino más bien una reactivación escalonada, marcada por la prudencia y la evaluación constante del entorno.


Los clientes se observan adquiriendo productos básicos como arroz, pasta, harina, aceite, frutas y hortalizas, lo necesario para mantener una alimentación medianamente balanceada. Las colas transcurren en paz y tranquilidad, las personas esperan su turno para hacer los pagos de sus productos y se marchan hacia sus destinos en paz.
Por otra parte, aunque el trasporte público ha comenzado a reactivarse de forma parcial, se observan personas que se desplazan caminando, mientras que en cuanto a vehículos lo que más circulan son motos particulares, mototaxis, carros particulares y taxis, lo que mantiene un paisaje aún desierto en comparación con lo que suele ser un día normal en la Av. Bolívar de Maracay, y en las principales calles comerciales de la ciudad como es el caso de la Av. Santos Michelena y las inmediaciones del Boulevard Pérez Almarza.
En este escenario su reapertura es progresiva, es importante que la ciudadanía mantenga la calma y evite caer en compras nerviosas o impulsivas, ya que adquirir productos en exceso más allá de lo necesario, puede generar desabastecimiento momentáneo y comprometer el presupuesto familiar.
La planificación y el consumo conciente son herramientas claves para atravesar esta etapa con equilibrio y sin generar cargas económicas innecesarias.
A medida que avance el mes de enero, se espera que más comercios y servicios se reincorporen a la actividad, lo que contribuirá a facilitar el acceso a bienes esenciales. La ciudad, aunque aún en pausa parcial, da señales de movimiento y con ello la posibilidad de que la cotidianidad se recupere paso a paso.
EYRLEN NAREA CEBALLOS | elsiglo
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