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Schell-Me llega a la Colonia en un Carnaval histórico

Cuando los cascabeles comiencen a resonar este fin de semana entre las montañas del este aragüeño, no será un sonido cualquiera, será el anuncio de un encuentro cultural, que marcará el Carnaval 2026, en la Colonia Tovar: Los 50 años de los Jokilis y la llegada, por primera vez, de los Schell-Me de El Jarillo, estado Miranda, una expresión inspirada en los antiguos gremios de Carnaval alemanes, que hoy escribe un nuevo capítulo en suelo coloniero.

Ya iniciaron sus celebraciones y este sábado llegan a la Colonia Tovar

La visita tiene un significado especial. Detrás del colorido personaje existe una década de gestiones, investigación histórica y vínculos internacionales que permitieron formalizar una Narrenzunft, término alemán que designa a los gremios tradicionales del Carnaval en regiones como Forchheim, pueblo del sur de Alemania que apadrina esta iniciativa venezolana.

Alexander Gerig y Alfredo Zea, integrantes de la directiva de los Schell-Me de El Jarillo

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UN PERSONAJE NACIDO DE LA TIERRA

Alexander Gerig y Alfredo Zea, integrantes de la directiva fundadora, explicaron que el Schell-Me surge con la intención de rescatar la memoria agrícola de El Jarillo.

«En Alemania, los personajes del Carnaval evocan sagas, cuentos o momentos épicos locales. En nuestro caso, el Schell-Me simboliza el tiempo dorado de la producción de duraznos en El Jarillo», explicó Gerig.

El personaje representa ese período en el que el durazno fue el motor económico del pueblo mirandino. «Hubo un tiempo en que esta fruta sacó adelante a nuestro pueblo. Muchas familias vivieron de su cultivo y comercialización. Con esta expresión cultural estamos agradeciendo a la tierra y a esa historia que nos dio identidad», agregó Zea.

Su escudo ya es parte del Carnaval coloniero

Así como en Forchheim la papa es el producto emblemático que inspira su figura tradicional, en El Jarillo el durazno se convierte en símbolo cultural, orgullo productivo y memoria colectiva.

MÁS DE DIEZ AÑOS DE BÚSQUEDA

La consolidación del gremio no fue sencilla. Durante más de diez años sus impulsores buscaron el respaldo de una comunidad alemana que autorizara la creación formal de una Narrenzunft en Venezuela, pues esta tradición exige reconocimiento y acompañamiento oficial desde Europa.

Finalmente, Forchheim acogió la propuesta, estableciendo un lazo cultural que hoy permite a El Jarillo tener su propio gremio estructurado bajo parámetros tradicionales.

El grupo fundador está conformado por más de 40 adultos y 25 niños, quienes durante al menos nueve meses trabajaron en la confección de trajes idénticos y máscaras artesanales talladas en madera, pieza clave del personaje.

«El Schell-Me es alegre, dinámico y profundamente colorido. Sus tonos representan el durazno: amarillo, verde y rojo, junto al marrón de la tierra, que simboliza nuestras raíces», detalló Gerig.

Cada máscara es elaborada cuidadosamente, manteniendo el carácter expresivo que distingue a los personajes del Carnaval alemán.

RITUAL, FE Y TRADICIÓN

Como toda Narrenzunft, el Schell-Me no se limita al desfile, cumple un calendario ritual que mezcla simbolismo, fe y comunidad.

Las actividades comenzaron el pasado jueves 12 de febrero con el desfile de «Batas Blancas», conocido en dialecto como Hemdklunkerumzug, acto que marca el inicio simbólico del Carnaval.

El viernes 13 celebraron la Misa de Acción de Gracias denominada Fasnet Friddig Danknesse, donde encomiendan la festividad y agradecen por la tradición.

Durante sábado, domingo y lunes realizan los recorridos festivos, llevando música, alegría y presencia simbólica a cada espacio donde se presentan.

El cierre tiene lugar el martes con el Fasnet Zischding, ceremonia de despedida en la que los integrantes cambian sus trajes coloridos por indumentaria negra, simbolizando el fin del ciclo carnestolendo. En este acto también invitan a la comunidad a vestir tonos oscuros como señal de respeto y culminación.

UNA VISITA EXCEPCIONAL

Tradicionalmente, el Schell-Me no debería abandonar su territorio, pues es considerado guardián simbólico de las cosechas de durazno en El Jarillo. Sin embargo, este 2026 representa una excepción histórica.

«Por la celebración de los 50 años de los Jokilis aceptamos la invitación a la Colonia Tovar. Para nosotros es un honor compartir con expresiones como los Jokilis, las Brujas y los Gorilas. Sentimos que nuestras tradiciones dialogan entre sí», expresó Gerig.

La participación en el Carnaval de la Colonia Tovar, fortalece la hermandad entre Miranda y Aragua; y permite que los aragüeños conozcan una expresión cultural que, aunque joven en Venezuela, tiene profundas raíces europeas.

CARNAVAL QUE UNE MONTAÑAS

La llegada del Schell-Me a la Colonia Tovar trasciende el espectáculo, es el encuentro de dos pueblos que comparten herencia alemana, historia agrícola y orgullo por sus raíces.

En medio del colorido de los Jokilis, el misticismo de las tradicionales figuras como las Brujas y; la alegría y elocuencia de los Gorilas, el Schell-Me aportará un nuevo capítulo a la celebración, recordando que el Carnaval es memoria viva, identidad y proyección cultural.

Este 2026 quedará marcado por el medio siglo de los Jokilis y por la presencia de un gremio inspirado en Alemania, que cruzó montañas para hermanar tradiciones venezolanas.

Porque cuando la cultura se comparte con orgullo, la historia se escribe en plural.

DANIEL MELLADO | elsiglo

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