En el municipio Lamas del estado Aragua, específicamente en Santa Cruz, la bicicleta representa mucho más que un vehículo para movilizarse. Este pueblo de trato cálido y cordial encontró en las dos ruedas un símbolo de pertenencia que se transmite de generación en generación. «Quien no posee una bicicleta o no sabe conducirla, sencillamente no es considerado santacrucense», expresó uno de sus pobladores.


Entre 1990 y 1995, Santa Cruz fue reconocida como uno de los municipios con mayor densidad de bicicletas en toda Latinoamérica. Este fenómeno no surgió de la noche a la mañana. Francisco Castillo, entrenador de ciclismo con trayectoria desde 1972, recordó que en los años setenta dominaba la llamada «bicicleta 28», conocida popularmente como «la panadera» o «robapollo».
Castillo expresó que este modelo servía tanto para transportar mercancías en las panaderías como para iniciar la práctica deportiva. Con el tiempo, el estado seleccionaba a los ciclistas con mejor condición física para dotarlos de bicicletas «especiales», sentando las bases del alto rendimiento en la región.
El experto explicó que aprender a caminar y aprender a pedalear son procesos que van de la mano en esta localidad. La tradición ciclista se hereda, y los niños santacrucenses crecen viendo a sus padres, tíos y abuelos moverse en bicicleta para cumplir con sus actividades cotidianas.

LA SIFRINA REINA EN LAS CALLES
Entre todos los modelos existentes, hay uno que reina en Santa Cruz: la bicicleta tipo «Sifrina». Israel Shurumay, conocido como «Anatoli», mecánico de la escuela de ciclismo local, detalló las características que hacen tan especial a este modelo. Se trata de una bicicleta suave y cómoda, diseñada con una parrilla trasera que incluye asiento para transportar un segundo pasajero, ya sea un amigo, un familiar o los hijos.
El mecánico describió como las mujeres jóvenes acuden a las fiestas patronales y carnavales manejando sus «Sifrinas» vestidas con sus mejores galas, una estampa que define el paisaje cultural del municipio.
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SALUD, ECONOMÍA Y TRADICIÓN DEPORTIVA

Shurumay destacó que el uso masivo de la bicicleta trae beneficios concretos a la población. Quienes poseen vehículos motorizados ahorran combustible significativamente, mientras que la comunidad en general goza de buena salud física gracias al pedaleo diario hacia el trabajo, el gimnasio o lugares recreativos como el cerro de Turagua.
La tradición competitiva también ocupa un lugar destacado en la memoria colectiva. Eventos como el Circuito de las Dos Plazas, que unía la Plaza Bolivia con la Plaza Lamas, o la carrera del 8 de septiembre en honor a la Virgen de Monserrat, han marcado generaciones.
La bicicleta en Santa Cruz constituye un sistema integral que abarca la cultura y la movilidad urbana. A pesar de las fluctuaciones económicas que afectan precios y disponibilidad de repuestos, la tradición arraigada y la mano de obra técnica local garantizan que este símbolo de identidad continúe rodando por las calles del municipio Lamas.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA
MG
