Los venezolanos durmieron la madrugada de este jueves en colchones y colchonetas tendidas sobre el asfalto o refugiados dentro de sus vehículos en las calles, en medio del temor por las réplicas de los grandes terremotos de 7,2 y 7,5 ocurridos el miércoles en el país.

La incertidumbre ante la evaluación de daños mantiene a la población en alerta y, de hecho, muchos de los que habían decidido volver a sus casas, pese a los daños en fachadas, volvieron a las calles ante algunas réplicas menores.
En tanto, el personal de rescate continúa en labores de búsqueda de supervivientes en los edificios derrumbados en zonas del oeste de la capital venezolana, como El Paraíso, San Bernardino y Maripérez, y del este como Los Palos Grandes, una de las comunidades más sísmicas de la ciudad, y donde se han observado cuantiosos daños estructurales.
Las maquinarias han comenzado a llegar a las zonas afectadas, después de varias horas de rescate con palas, carretillas y el propio cuerpo humano.
«Todo lo hicimos a pulmón», dijo Maikel Rincón a EFE, después de rescatar a un joven de 17 años de edad en Maripérez.
«Un vecino pasó corriendo diciendo que se había caído el bloque y cuando vinimos esto estaba ya caído y los vecinos nos metimos y cuando empezamos a escuchar los gritos habían personas abajo metidas, empezamos a sacar los escombros y fue cuando sacamos a Fabián, un muchachito que tiene como 17 años y (…) lamentablemente toda su familia murió ahí tapeada», indicó.
EL NACIONAL
GM
