Luego de la controversia en redes sociales que se ha generado en torno al establecimiento comercial «Pizzas y Algo Más», el apoderado legal y los trabajadores del local han respondido a las acusaciones de los vecinos de la urbanización La Floresta.

Ante las denuncias de «perturbar la paz» con ruido y venta de alcohol, la empresa ha ejercido su derecho a réplica, calificando las acusaciones como una campaña de calumnias y ataques personales, con un enfoque en la misoginia.
El Dr. Reinaldo Carvallo, apoderado legal de la empresa, para «desmentir» las afirmaciones de un grupo de residentes. En este sentido, declaró que «unos cuantos vecinos además misóginos se han dedicado a atacar a dos mujeres que iniciaron su emprendimiento en pandemia».

En este sentido, acusó a los vecinos de tener una «conducta arbitraria, violenta y embustera» y de haber presentado una «denuncia falsa ante la Alcaldía de Girardot.»
La empresa asegura que las acusaciones sobre la venta de alcohol son infundadas. «Aquí no se vende licor, sólo agua, café y refrescos, además de pizzas y dulces», afirmó el Dr. Carvallo.
La empresa también refutó las quejas sobre «contaminación sónica», explicando que en el local «no se presentan grupos musicales, ni siquiera hay música de ambiente».
«Aquí se benefician alrededor de 60 trabajadores, entre directos e indirectos y ahora los trabajadores están preocupados por el sustento de sus hogares y piden a las autoridades competentes que se haga justicia».

Asimismo, el apoderado legal aclaró que las motocicletas que transitan por la calle son de baja cilindrada y pertenecen a los repartidores que trabajan para la empresa. «Dicen que hay ruido de motos en las noches, cuando aquí hay sólo motos de baja cilindrada de humildes Delivery adscritos a la empresa que realizan su trabajo,» puntualizó.
También afirmó que no hay funcionarios de seguridad ciudadana adscritos al establecimiento; sin embargo, agradeció la presencia de la Policía Nacional Bolivariana que mantiene una vigilancia constante de la calle a través de funcionarios motorizados.
En otro orden de ideas, el abogado explicó en qué condiciones se levantó este negocio. «Las dueñas del negocio son emprendedoras que en pandemia decidieron hacer un negocio de dulces que se vendían con Delivery, y en ningún momento ha sido objeto para alterar el orden público; esta urbanización es mixta, no es privada, los portones se instalaron de manera ilegal», detalló.
Además, explicó que para mantener el orden, la empresa se ha hecho cargo de la seguridad de la calle, empleando vigilantes y un grupo de «parqueros» para «llevar un control rígido de quién entra y quién sale».

«Vamos a tomar medidas en contra de los vecinos que se han dedicado a perseguir a las propietarias. Hago un llamado al Fiscal Superior del estado para que no caiga en ese juego», expresó Carvallo.
El apoderado también reveló que han denunciado una construcción de uno de los vecinos en cuestión que no cumple con las ordenanzas municipales, afirmando que «aquí lo único ilegal de esta calle es esa obra que a todas luces no cumple con los parámetros ni las ordenanzas municipales», puntualizó.
El abogado finalizó su intervención con una declaración de su legitimidad: «Esta es una empresa perfectamente permisada. Cumple con todos los parámetros de la ley».
HABLAN LOS EMPLEADOS
Daily Mieres, trabajadora del establecimiento, contó que han sentido miedo en las noches al desplazarse a sus hogares, ya que han sido víctimas de algunos atropellos.
«Se han encargado de lanzar atentados llamados «Miguelitos». Le pedimos a los entes competentes que no caigan en el juego de estos señores que pretenden dejar a 60 trabajadores maracayeros sin sustento», expresó.
Asimismo, la empleada relató que ya les han cerrado los portones en ambos extremos de la calle dejando a clientes y empleados sin salida. «Tanto así que en una oportunidad tuvimos que llamar a la policía para que mediara», acotó.
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Por su parte, José Gregorio Infante, personal de seguridad de esta empresa familiar, constató la presencia de los «Miguelitos» en la calle. «Yo personalmente encontré uno frente a un vehículo de una casa que yo cuido aquí en las noches; el señor iba a salir y por suerte lo vi a tiempo, de lo contrario se habría pinchado», señaló.
También, el vigilante destacó que «en ningún momento» le ha negado la entrada y salida a nadie y que en una oportunidad uno de los vecinos que se encontraba grabando un video «malponiendo» a la empresa, pasó en su vehículo y estuvo a punto de arrollar a su compañero, quien se había acercado a tomarle los datos, para el control de seguridad. «Por suerte se echó hacia atrás, pero al conductor no le importó, siguió haciendo un video, pero todo eso quedó grabado y publicado por el mismo», precisó.
CHIQUINQUIRÁ RIVERO | elsiglo
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