Multimax
Inicio En Aragua Piden asfaltado y servicios básicos en Villa Esperanza 200

Piden asfaltado y servicios básicos en Villa Esperanza 200

Diecisiete años han pasado desde que las primeras familias se asentaron en el sector Villa Esperanza 200, en San Joaquín, estado Carabobo. Lo que comenzó como un sueño de vivienda propia se ha convertido en una pesadilla de lodo, aguas negras y riesgos eléctricos. Hoy, los vecinos alzan su voz para exigir a las autoridades un asfaltado urgente y la solución definitiva a problemas que han soportado durante casi dos décadas.

Calles en completo estado de abandono


El sector, consolidado por el esfuerzo de sus habitantes, carece de servicios básicos que garanticen una vida digna. Las calles son intransitables, el sistema de aguas servidas no funciona y un poste de alta tensión amenaza la seguridad de varias familias. Ante esta realidad, la comunidad ha decidido exponer públicamente su situación.


La paciencia de los residentes se ha agotado. Mientras el Estado ejecuta obras a medias, los vecinos deben improvisar soluciones que apenas alivian la emergencia.

OBRAS QUE NO SIRVEN
Kramer Díaz, habitante de la calle Monagas, denunció que el sistema de aguas servidas instalado en su sector es completamente inoperante. «Colocaron tuberías principales, pero no son aptas para la conexión domiciliaria. Es una obra que no sirve», explicó el vecino con evidente frustración.


La falta de tomas en la parte inferior del sistema obliga a los residentes a verter las aguas negras directamente en la vía pública. Esta situación, según explicó Díaz, convierte la calle en un foco de infecciones y malos olores que afectan la salud de toda la comunidad.


Además del problema sanitario, la vialidad es otro frente crítico. «La calle está catastrófica. Los vecinos tenemos que poner piedras para poder entrar a nuestras casas», señaló el residente.


Díaz alertó sobre un error grave en el relleno aplicado a la calle. «Subieron el nivel por encima de los umbrales de las casas. Cuando llueve, el agua no tiene por dónde ir y se mete en las viviendas», detalló. La ausencia de una pendiente convierte la calle en un embudo que inunda los hogares.

DESGASTE EMOCIONAL
Nataly Cortez, fundadora del sector con 17 años de residencia, describe desde la calle Lara una realidad igual de dramática. «Hace apenas una semana pusieron unos ‘cachimbos’, pero eso no soluciona el problema de fondo. Llevamos 17 años esperando», manifestó la vecina con voz cansada.


La situación eléctrica en su vivienda es un peligro latente. «Tenemos un poste de alta tensión dentro del patio de mi casa. Dicen que la corriente fue desviada, pero la estructura sigue ahí. Mis nietos juegan aquí y vivimos con zozobra», advirtió Cortez, quien ha visto crecer a sus hijos y ahora a sus nietos en la misma precariedad.


El contraste en el sector es evidente. «Los ‘ranchitos’ ya no resisten más, y las casas de bloque que se ven son producto del sacrificio de cada vecino. El Estado nunca nos ha ayudado con viviendas», enfatizó la fundadora.

URGENCIA
La situación demanda una intervención inmediata y coordinada, según coinciden los vecinos. «Necesitamos que las autoridades tomen cartas en el asunto», reiteraron tanto Díaz como Cortez. No es solo un pedido de servicios, sino una exigencia de justicia social.


La comunidad plantea tres puntos urgentes: la adecuación técnica de las tuberías para conexiones domiciliarias, la nivelación y asfaltado de las calles, y la reubicación de las estructuras eléctricas. Además, solicitan programas de sustitución de ranchos por viviendas dignas.

RODOLFO GAMARRA | elsiglo