Las bodegas en Venezuela son pequeños emprendimientos que, por lo general, funcionan en viviendas de la comunidad. Arraigadas en las zonas populares, las bodegas representan más que una fuente de ingresos familiar, son un elemento que caracteriza la sociedad de nuestro país.

Estos establecimientos se destacan por ofrecer todo tipo de alimentos indispensables para el hogar, productos de limpieza, refrescos, golosinas y artículos para variadas necesidades e imprevistos, como fósforos, velas, pañales, toallas sanitarias y mucho más. Algunos incorporan incluso venta de queso y otros productos embutidos.

UN NEGOCIO CON SABOR A FAMILIA
Angelis Rojas, quien recientemente montó una bodega en su casa ubicada en el municipio Mariño, sector El Mácaro en Turmerito, explicó que la iniciativa surgió tras comprar su vivienda. «Decidimos hacer algo que ayudara a la comunidad y también nos ayudara a nosotros», expresó la emprendedora.
Este negocio opera con el núcleo familiar, su esposo, su hija y ella. Abre sus puertas a las 6:45 de la mañana, ajustado al horario escolar, y cierra entre 8:30 y 9:00 de la noche, de lunes a viernes. Para Rojas, el trabajo desde casa le permite supervisar el hogar y acompañar los estudios de su hija, eliminando barreras de acceso al mercado laboral.
«Si no intentamos las cosas, pues no sabemos cómo nos va a ir», afirmó Rojas. «Es una medida de ayudarnos y ayudar a las personas a que tengan más cerca sus productos», añadió la comerciante, convencida de que la iniciativa es el único camino para identificar oportunidades.
DE LA BARBERÍA A LAS TRES SUCURSALES

Por su parte, Héctor Pacheco relató su motivación para el emprendimiento. Este vecino de Samán Tarazonero 1 enfrentó la caída de ingresos en el sector servicios durante la pandemia. Su negocio de peluquería y barbería colapsó, pero encontró una nueva oportunidad.
Pacheco implementó inicialmente un servicio de delivery de medicamentos y víveres para vecinos en confinamiento. Cobraba un porcentaje por gestión, y ese flujo de caja inicial financió la transición hacia una estructura comercial física. Hoy es propietario de una red de tres sucursales que emplea a 12 personas: cuatro familiares y ocho trabajadores de la comunidad.
«La demanda hizo el crecimiento», aseguró Pacheco. El emprendedor destacó que trabajan con «un margen muy bajo para que las personas puedan adquirir el producto y les rinda». Su filosofía de servicio se basa en la atención carismática.
HORARIOS QUE MARCAN LA DIFERENCIA
La ventaja competitiva de estos negocios reside en su capacidad de adaptarse a horarios que el comercio formal no cubre. Mientras la bodega de Rojas atiende hasta las 9:00 de la noche, los locales de Pacheco extienden su servicio hasta las 2:30 o 3:00 de la madrugada, de lunes a lunes, sin descanso.
Esta disponibilidad nocturna ha transformado su negocio en un punto de referencia para personas accidentadas o con necesidades surgidas de madrugada. Atrae clientes de Cagua, Turmero Centro y La Coromoto de Girardot, que viajan confiando en encontrar el local abierto.
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Pacheco incorporó además un nicho especializado: repuestos básicos para motocicletas, como tripas, bujías y demás. Esta adición estratégica atiende emergencias viales y cumple una función de servicio público.
PRODUCTOS DE PRIMERA NECESIDAD
El caso de Héctor Pacheco destaca por la integración de TikTok como herramienta de marketing. Esta presencia digital ha convertido una bodega de barrio en un punto de referencia para personas de zonas distantes que viajan confiando en la disponibilidad del servicio.
Su local principal atiende entre 250 y 300 personas diarias. La proyección del emprendedor es alcanzar una atención superior a las mil personas mediante su red de tres locales, consolidando un modelo que combina cercanía tradicional con visión de expansión.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA
