Las altas temperaturas ya están comenzando a afectar a los habitantes de Maracay, y los vendedores de bebidas refrescantes están aprovechando este verano para incrementar sus ventas y apaciguar el calor a sus clientes con sus refrescantes productos.

En distintos puntos del centro de la ciudad se pueden observar varios puestos donde ofrecen agua, jugos de papelón e incluso refrescos de las reconocidas marcas, que están teniendo salida en los últimos días.
Sin embargo, la elección más rápida y directa que tienen los usuarios es sin duda los helados de sabores cítricos, en presentaciones económicas, que no cuestan ni un pasaje.


En este contexto, Dixon Escorcha, quien vende heladitos de «frapé chupis» por el centro, afirmó que le ha ido bien con este emprendimiento, sacando provecho a la época más calurosa del año. «Vendo helados de diferentes sabores para el calor y ya que está cerca la Semana Santa», mencionó.
Escorcha ofrece los helados de limón, fresa, uva y piña a precios accesibles. «A 50 bolívares. Me sale mejor trabajar así que trabajarle a otra persona, por lo menos diariamente le veo plata y es rentable», aclaró.
Igualmente, José Mireles está aprovechando al máximo está época del año para vender jugo de papelón y limonada en la esquina entre la avenida Bolívar con calle Soublette, confirmando que el calor va en aumento. «La gente busca los jugos para refrescarse y agarran fuerza contra este calor», dijo.


El vendedor comentó que manejan varios precios, desde 200 a 500 bolívares el vaso, bien sea de papelón, limonada o el ligadito de papelón con limón. «Con su ñapa, el venezolano siempre da la ñapa», afirmó.
Por último, Yareli Bolívar, encargada de uno de los kioscos de la avenida Bolívar, destacó que además de vender el diario elsiglo, también ofrece diferentes bebidas para que sus clientes y nuestros lectores se refresquen, durante esa parada obligatoria de la concurrida arteria vial de la ciudad.
«Vendo agua, jugo, malta, refresco, todo lo que tiene que ver para el calor. El vaso de agua a 100 bolívares y las bebidas a 300», mencionó.
La vendedora mencionó que las altas temperaturas están insoportables, confesando que debe salir a agarrar fresquito. «Para que me pegue la brisa, porque hasta yo estar aquí dentro del kiosco me da mucho calor. La gente busca con desesperación todo lo frío», concluyó.
LINO HIDALGO | elsiglo
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