La habitual tranquilidad del amanecer en Maracay tuvo este 1° de enero un compañero indeseable: la basura esparcida principalmente en la avenida Bolívar y algunas calles del centro de la ciudad.

Pese a la calma que reinaba en la ciudad, el paisaje en la avenida y otras vías contrastaba con montículos de desechos y desperdicios dispersos, un recordatorio de los desafíos urbanos que persisten.
Desde horas muy tempranas, residentes y transeúntes que circulaban por estos sectores se encontraron con un espectáculo poco digno: bolsas rotas, envases plásticos, restos de poda y diversos residuos acumulados en las aceras y bordes de la calzada. La suciedad, que parecía ser remanente de la jornada del 31 de diciembre.
Sin embargo, la respuesta no se hizo esperar. A media mañana, cuadrillas de obreros de la empresa de aseo urbano, equipadas con escobas, palas y camiones compactadores, iniciaron una labor de saneamiento. Con rapidez y dedicación se dedicaron a recoger los desechos, barrer minuciosamente la avenida y calles para retirar todo rastro de inmundicia.
El esfuerzo, visible para todos, logró transformar el aspecto de la zona en cuestión de horas, devolviendo a la vía su pulcritud habitual. Nadie quiso ofrecer declaraciones sobre el trabajo que se ejecutó en las primeras horas de la mañana.
LUIS ANTONIO QUINTERO
