Lo que debía ser el día más feliz en la vida de Luisa Gómez Bravo y su familia se convirtió en una doble tragedia. La mujer de 32 años, oriunda de Guasipati, municipio Roscio, falleció horas después de dar a luz a los primeros trillizos registrados en esa localidad del sur del estado Bolívar.

A su sensible partida se suma ahora la muerte de uno de sus hijos, el bebé Mateo, quien no resistió pese a permanecer bajo estricta observación en el área de neonatología de la Clínica Amazonia de Puerto Ordaz.
El deceso del neonato se produjo en horas de la noche del pasado martes 11 de febrero. Fuentes médicas confirmaron que el pequeño presentó complicaciones súbitas que no pudieron ser controladas por el equipo de especialistas. Con su partida, la familia London Gómez enfrenta su segunda pérdida en menos de 48 horas.
Luisa Gómez Bravo, recordada por su carácter afable y espíritu de lucha, había sido trasladada desde Guasipati a Puerto Ordaz para recibir atención especializada durante el parto múltiple.
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Según allegados, la joven madre alcanzó a vivir los primeros instantes junto a sus tres hijos: dos varones y una hembra. «Estaba feliz, hablaba de los nombres que les iba a poner. Nadie esperaba esto», expresó la familia.
El nacimiento de los trillizos había sido recibido con orgullo y algarabía en Guasipati, una comunidad donde este tipo de alumbramientos no tienen precedentes. Sin embargo, la alegría inicial se desvaneció tras conocerse la muerte de la madre y, posteriormente, la del pequeño Mateo.
Los dos bebés restantes -una niña y un niño- permanecen bajo observación en el área de neonatología del centro asistencial.
La noticia ha causado profundo pesar no solo en Puerto Ordaz, sino también en Guasipati, localidad donde Luisa aún era recordada por su calidez humana.
A través de redes sociales, amigos, vecinos y desconocidos han expresado mensajes de condolencias, solidaridad y fortaleza para los deudos.
En medio del dolor, la comunidad intenta aferrarse a un símbolo de esperanza: los trillizos de Guasipati, ahora dos, continúan siendo un emblema de vida para todo el sur del estado Bolívar.
LUIS ANTONIO QUINTERO | elsiglo
