Familiares y amigos despiden a Richard José Tejada Criollo, de 50 años, quien fuera un pilar en la comunidad de Los Olivos en la ciudad de Maracay del estado Aragua y un dedicado trabajador de la empresa eléctrica por dos décadas consecutivas.

Sus restos, en medio del dolor, serán sepultados este jueves en el Cementerio Metropolitano, luego de haber sido retirados de las instalaciones de Senamecf Aragua, en Caña de Azúcar.
Tejada Criollo es recordado por sus seres queridos como un hombre trabajador, un excelente padre de familia y una figura muy querida y apreciada en su comunidad.
Durante 20 años dentro de la empresa, se desempeñó con gran acierto en el área de liniero de transmisión de la empresa eléctrica, donde fue ampliamente reconocido por su dilatada trayectoria.
La noticia de su fallecimiento ha causado gran consternación entre sus compañeros y allegados, especialmente tras la tragedia ocurrida en la Subestación Eléctrica El Mácaro.
El ciudadano procreó de su relación con su esposa seis hijos y residía actualmente en la comunidad de Los Olivos Nuevos, en Maracay. Su legado de esfuerzo y dedicación perdurará en la memoria de quienes lo conocieron.

LA ONDA EXPANSIVA
Por otra parte, se comentó que una explosión ocurrida aproximadamente a las 2:00 de la tarde de este martes 22 de julio en la Subestación eléctrica El Mácaro, ubicada en la zona agraria de Guayabita, parroquia Pedro Arévalo Aponte del municipio Mariño, causó gran impacto y un apagón en la región, afectando seriamente la actividad económica, familiar y social.
Se resalta que el cadáver de Tejada Criollo fue trasladado la noche del martes al Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf ) en Caña de Azúcar para la autopsia de ley.
Aunque su cuerpo no presentaba quemaduras graves, se presume que su deceso se produjo a causa de la onda expansiva generada por la explosión. La autopsia determinará la causa exacta del deceso.
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SE RECUPERAN DE LAS HERIDAS
Por su parte, los trabajadores heridos responden a los nombres de Carlos Camacho, Ángel Mayorda, Richard Guevara, Luis Ángel Vergel y Carlos Marín, quienes actualmente reciben atención médica especializada en el Policlínico Turmero, en Mariño.
El trágico evento se produjo mientras el personal técnico de Corpoelec realizaba labores de mantenimiento en la subestación. Las circunstancias exactas que llevaron a la explosión aún no han sido precisadas.
Además del saldo humano, el siniestro dejó varios vehículos quemados, dos de los cuales fueron declarados pérdida total.

PLAN EN MARCHA
Tras la contingencia, funcionarios de Protección Civil y el Cuerpo de Bomberos se hicieron presentes, activando un operativo para combatir el incendio.
Asimismo, diversos cuerpos de seguridad como el Cicpc, Policía Municipal de Mariño, PNB y la División Contra Terrorismo acudieron al lugar para iniciar las investigaciones.
Una comisión especial está a cargo de las pesquisas, mientras que un equipo multidisciplinario de técnicos e ingenieros trabaja en la reparación de los daños en la subestación.
Aunque algunas zonas aún no han recuperado el servicio eléctrico, las autoridades hacen un llamado a la calma, asegurando que el personal trabaja diligentemente para restablecer la normalidad.
Se trabaja para normalizar el servicio en las zonas donde aun se mantiene la interrupción del servicio eléctrico.

HEROÍSMO EN GUAYABITA
En medio del caos y el terror provocado por las explosiones en la subestación eléctrica El Mácaro este martes 22 de julio, los valientes residentes de Guayabita, parroquia Pedro Arévalo Aponte del municipio Mariño, protagonizaron un acto de heroísmo al salir en defensa de varios caballos que se encontraban en grave peligro.
Mientras el pánico se apoderaba de la comunidad debido a las detonaciones y el humo, la prioridad para muchos vecinos fue el rescate de los asustados equinos. Gritos desesperados pidiendo ayuda para salvar a los animales resonaron entre el estruendo, mostrando la solidaridad y el profundo vínculo que la comunidad tiene con estos seres vivos.
La tarde se tornó extremadamente tensa en Guayabita. Las explosiones en la Subestación El Mácaro no solo generaron momentos de angustia colectiva, sino que también cobraron la vida de una persona y dejaron a otras cuatro heridas.
A pesar de la magnitud de la tragedia y el peligro inminente, las imágenes captadas durante el suceso hablan por sí solas: vecinos arriesgando su propia seguridad para proteger a los indefensos caballos, un testimonio conmovedor de la humanidad en medio de la adversidad.
LUIS ANTONIO QUINTERO | elsiglo
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