Poco después de sufrir su octava derrota consecutiva, una caída por 8-2 ante los Dodgers, los Mets permanecieron dentro de un estrecho clubhouse visitante buscando respuestas. En una esquina, un grupo de veteranos conversaba en voz baja junto a sus casilleros. Alrededor del vestidor, varios jugadores de los Mets mantenían la cabeza agachada mirando sus teléfonos. En su mayoría, el ambiente era silencioso, salvo por los sonidos de los encargados del clubhouse limpiando la tierra de los spikes y cerrando las bolsas de viaje.

«Están molestos, frustrados; obviamente, no están contentos con esto», dijo el piloto de los Mets, el venezolano Carlos Mendoza. «Y quiero que estén molestos».
Apenas en dos ocasiones en este siglo los Mets han perdido más juegos consecutivos que ahora. Una de las alineaciones más costosas en la historia de las Mayores está bateando muy poco, con un promedio de 1.5 carrera por partido durante esta racha. Incluso para equipos tan talentosos como los Mets, una mala semana o dos puede ser algo normal a lo largo de una temporada de seis meses.
«Pero esto», dijo el antesalista Bo Bichette, «es un poco extremo».
Agregó: «La verdad, no tengo mucho que decir más allá de que no podemos explicarlo, y vamos a seguir trabajando para encontrar la solución».
Las explicaciones de cómo están perdiendo los Mets son más fáciles de encontrar que los motivos del porqué. En esencia, los Mets no están bateando, en parte porque el astro dominicano Juan Soto sigue fuera por una distensión en la pantorrilla derecha, pero también porque Bichette, el puertorriqueño Francisco Lindor, Marcus Semien y prácticamente todos en la alineación han quedado a deber. Brett Baty atraviesa una mala racha de 18-0. Mark Vientos está de 23-0 en sus últimos turnos. De arriba a abajo en el lineup, poco está saliendo bien.
A eso se suman errores adicionales autoinfligidos. Lindor continuó su inusual racha de equivocaciones mentales en el noveno inning el miércoles, cuando no atacó una rola rutinaria del dominicano Teóscar Hernández. Corriendo a toda velocidad, Hernández logró un hit dentro del cuadro, lo que encendió un rally de cinco carreras que incluyó un grand slam de Dalton Rushing.
Para ese momento, los Mets ya estaban en desventaja, porque Shohei Ohtani (seis entradas, una carrera) lanzó mejor que Clay Holmes (cinco entradas, dos carreras). Pero últimamente, los Mets están haciendo ver a todos como Ohtani. A principios de la semana, se fueron sin anotar durante 20 episodios consecutivos. Han producido apenas tres carreras en sus últimos 38 tramos al bate.
«Es difícil en este momento», exclamó Bichette.
La buena noticia es que perder ocho juegos seguidos no es una sentencia definitiva. Desde el 2010, 14 equipos han perdido al menos ocho encuentros consecutivos y aun así avanzaron a la postemporada, incluidos los Guardianes del año pasado, que cayeron en 10 encuentros seguidos antes de eventualmente ganar el título de la División Central de la Liga Americana. Los propios Mets lo han logrado una vez en su historia, en 1999, cuando era más complicado clasificar para los playoffs. Eso sí, es más raro perder ocho al hilo en abril y aun así llegar al torneo, dado cómo un mal inicio puede afectar la estrategia hacia la Fecha Límite de Cambios. Los Bravos del 2010 fueron los últimos en hacerlo.
CJL
