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Maracayeros entre la expectativa y el escepticismo

A pocas horas de la conmemoración del 1° de mayo, Día del Trabajador; una fecha propicia para anuncios de carácter laboral en Venezuela, el ambiente en las calles de Maracay se percibe marcado por la cautela.

Juan Hernández


Los ciudadanos se mantienen a la expectativa ante el posible anuncio de un aumento salarial, una medida que, aunque esperada, genera opiniones divididas sobre su impacto real en la economía.


En este sentido, el equipo reporteril de elsiglo realizó un sondeo en el centro de la ciudad para conocer el pulso de la calle.


Si bien existe un consenso general sobre la alta probabilidad de que se decrete un ajuste, los ciudadanos creen que cualquier incremento, por sí solo, será insuficiente para revertir la actual crisis del poder adquisitivo.

«VIVO DE LA ESPERANZA»


Para Juan Hernández, profesor jubilado, el 1° de mayo representa una fecha muy esperada ante la realidad de los trabajadores venezolanos. Sin embargo, su optimismo está condicionado por la dura realidad que enfrenta diariamente. «Vivo de la esperanza de que ocurra algo positivo, aunque la expectativa es incierta», declaró.


El educador no dudó en exponer las limitaciones que enfrenta su sector. «Soy profesor jubilado y me gustaría que mi ingreso me alcance para la cesta básica por lo menos y que cubra las necesidades que uno tiene que pagar diariamente. Esperanzas son las que hay; yo vivo de esperanza», enfatizó.

Daniel Oliveros


Por su parte, Daniel Oliveros, otro de los ciudadanos consultados, sostiene una postura de prudencia, analizando el contexto económico del país. «Yo creo que sí pueden ocurrir las condiciones para que haya un decreto de aumento salarial. Estamos abiertos a las expectativas con buenas energías, con esperanza, con fe», manifestó.


No obstante, Oliveros reconoce las dificultades estructurales que limitan las decisiones gubernamentales. «El detalle es que no sabemos cuánto va a ser el aumento y no es tanto que sea suficiente, sino que eso es como un padre de familia: si tú tienes los recursos suficientes, tú puedes dar un aumento sustancial, pero si no están los recursos todavía, no se puede», analizó.


Al ser consultado sobre el papel de la renta petrolera en el escenario actual, Oliveros instó a mantener una visión equilibrada: «Recordemos que Venezuela es un país petrolero. Su principal fuente de egreso es la venta y comercialización del barril de petróleo y la población demanda un aumento salarial, pero hay muchas limitaciones a nivel económico, social y político».


«Hay que ser sensatos y ser muy objetivos y ver que el aumento será sustancial, pero no realmente significativo. No creo que el salario llegue a 600 dólares o a mil dólares. Será más bien un aumento pisando la realidad y esperemos que no quede ahí, sino que sea progresivo de acuerdo a los ingresos que vayan entrando al país», finalizó el hombre.

CHIQUINQUIRÁ RIVERO | elsiglo