La ciudad de Maracay, en el municipio Girardot, se vio bastante movida en el Día del Niño, registrando una gran afluencia comercial, la cual superó las expectativas en muchos establecimientos. A pesar de los desafíos económicos, la celebración se sintió en cada rincón, con padres y familiares buscando los obsequios perfectos para los más pequeños.

El centro de la ciudad y diversas zonas comerciales, mostraron una afluencia inquebrantable de compradores, quienes hicieron el esfuerzo de brindar una alegría a los niños en su día especial. La presencia de ofertas variadas y opciones de regalos para diferentes presupuestos fue clave para dinamizar las ventas.
«Estamos rescatando la tradición de las muñecas de tela, también, queremos que se mantenga el Día del Niño. Este día no es comercial, es algo donde es especial para los niños. Estuvimos trabajando hasta las 8:00 de la noche con grandes ofertas», anunció María Román, comerciante.
Para añadir un toque de magia a la jornada, algunos comercios se esmeraron en ofrecer actividades recreativas para el disfrute de los pequeños. Colchones inflables, pintacaritas y otras sorpresas, convirtieron las áreas comerciales en pequeños centros de diversión, permitiendo que los niños disfrutaran al máximo mientras sus padres realizaban las compras.


«Estamos muy emocionados de brindarles este detalle a los pequeños de la casa. Tenemos el brinca brinca gratis, caramelos, globos y más detalles para ellos en su día, para que mientras los padres hacen sus compras ellos puedan disfrutar el día al máximo, nos llena de felicidad ver la felicidad de los niños» así lo dijo Rosabel Tamayo, comerciante.
Este ambiente festivo no solo se tradujo en un impulso para el comercio local, sino también en sonrisas y momentos especiales para miles de niños maracayeros, quienes vivieron su día con la ilusión y alegría que los caracteriza. La jornada fue un reflejo del esfuerzo y el cariño de las familias aragüeñas para mantener viva la tradición y la felicidad de los más jóvenes.
Este día, busca concienciar sobre la importancia de trabajar día a día para asegurar un entorno seguro, saludable y feliz donde los niños puedan crecer y desarrollarse plenamente en todas sus dimensiones. Es una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos que aún enfrentan millones de niños en el mundo, como la pobreza, la desnutrición, la falta de acceso a la educación y la salud.
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FABIOLA RODRÍGUEZ | elsiglo
