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Las Hermanas Agustinas Recoletas celebran sus 125 años

La congregación de las Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús inició un periodo histórico. Bajo el lema «Una llama que no se apaga, caridad que siempre abraza», la comunidad religiosa celebra sus 125 años de fundación con un Año Jubilar que se extenderá hasta el 22 de enero de 2027.

Comunidad recorrió las calles de la ciudad.

La celebración inicio con una peregrinación por las calles de Maracay liderada por el monseñor Enrique Parravano, que culminó en el Santuario de la Madre María de San José.

Monseñor Enrique Parrabano, lideró los actos.


La noticia cobra relevancia no solo por la conmemoración, sino por la concesión de la indulgencia plenaria otorgada por la Santa Sede, un reconocimiento que une a todas sus comunidades a nivel nacional e internacional.


La Superiora General, Madre Marelis Teresa Parada Guillén, explicó que este jubileo representa un testimonio de la fidelidad de Dios a lo largo de más de un siglo. «Es un tiempo para reconocer el camino recorrido, pero sobre todo para avivar la llama del Espíritu Santo que nos impulsa a seguir abrazando a los más necesitados», afirmó la religiosa. La apertura oficial responde a una profunda acción de gracias por el legado espiritual de sus fundadores: Monseñor Justo López Aveledo y la Beata María de San José.

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RESPALDO DESDE EL VATICANO


Uno de los pilares centrales de esta celebración es la indulgencia plenaria. La Penitenciaría Apostólica notificó oficialmente la concesión mediante el protocolo, fechado el 19 de febrero de 2026. La Madre Marelis Teresa Parada detalló que este beneficio responde a las gestiones realizadas por la congregación.


La Superiora General subrayó que esta gracia espiritual puede ser obtenida por los fieles en todas las comunidades de las Hermanas Agustinas Recoletas, sin distinción geográfica. «Es un regalo que nos invita a la conversión y a fortalecer nuestra vida sacramental», señaló. La autorización vaticana no solo valida la solemnidad del jubileo, sino que lo convierte en un acontecimiento eclesial de hondo calado.

OBJETIVOS QUE TRASCIENDEN EL TIEMPO


El Año Jubilar no se reduce a una conmemoración histórica. La Madre Parada Guillén enfatizó que el periodo busca impulsar la renovación de la caridad y el compromiso incondicional con los pobres. «Queremos que esta llama que no se apaga sea realmente un abrazo para los solitarios y los que sufren», expresó la Superiora.


La institución reafirma así que el camino espiritual trazado hace 125 años sigue siendo una vía vigente para quienes abrazan su legado. Según la religiosa, la meta es caminar juntos en un espíritu de oración y fraternidad, promoviendo una conversión interna en todos los miembros. «Es un llamado a vivir la santidad a través de los sacramentos y a reafirmar nuestra identidad de servicio», agregó.


El mensaje de la Madre Marelis Teresa Parada Guillén concluyó con una invitación abierta. La Superiora llama al «pueblo de Dios» y a todos los hermanos en la fe a unirse a esta celebración. «Caminar juntos es la clave para mantener viva la caridad que siempre abraza», sostiene.

RODOLFO GAMARRA | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA