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La Victoria se vistió de júbilo patriótico

La ciudad de La Victoria, al este del estado Aragua, volvió a honrar su legado histórico este 12 de febrero, cuando calles, plazas y corazones, se impregnaron de una mezcla de alegría, identidad y memoria colectiva, con motivo del 212° aniversario de la Batalla de La Victoria, fecha también consagrada como el Día Nacional de la Juventud en Venezuela.


Y es que, esta conmemoración, que enlaza el pasado heroico, con la energía de las nuevas generaciones, tiñó este jueves de cultura, orgullo y participación, la jornada vivida en el municipio José Félix Ribas.

AMANECER CÍVICO Y BANDERAS AL VIENTO

Las ceremonias comenzaron desde muy temprano, cuando a las 6:00 am las primeras luces del día se encontraron con las banderas izadas, en la emblemática plaza José Félix Ribas, epicentro simbólico de las celebraciones.
El acto protocolar reunió a representantes de la vida institucional de la región, entre ellos el general de Brigada Tito Armando Gómez Ávila, director de la Escuela de Tropas Profesionales del Ejército Bolivariano General en Jefe José Félix Ribas; el presidente del Concejo Municipal de Ribas, Miguel Motabán, acompañado de los ediles; así como miembros del gabinete de gobierno municipal y delegaciones juveniles.
En este sentido, bajo un cielo claro que se prestaba para el encuentro cívico, el ondear de las banderas parecía susurrar historias de entrega y resiliencia, recordando el valor que definió la victoria el 12 de febrero de 1814, cuando jóvenes y soldados se organizaron junto a Ribas, para defender su tierra.

LA FE COMO PUENTE ENTRE AYER Y HOY

A las 8:00 de la mañana, la conmemoración se trasladó a la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, donde se celebró la Misa de Acción de Gracias, oficiada por el padre Francisco Ynsua.
Durante su homilía, el sacerdote centró su mensaje en la dimensión espiritual de aquella gesta histórica. «La Batalla de La Victoria no sólo fue un enfrentamiento militar, fue un acto de profunda convicción. Ribas y aquellos jóvenes entendieron que la libertad también se defiende con fe», expresó ante los feligreses.
Asimismo, recordó el papel determinante de la juventud en la historia nacional. «Cuando miramos a esos estudiantes que acompañaron al general Ribas, vemos el rostro de la esperanza. Eran muchachos con sueños, con miedos, pero con una certeza, que su tierra merecía ser defendida», señaló.


En otro momento de su intervención, el padre Ynsua invitó a reflexionar sobre el presente: «Hoy no se nos pide empuñar armas, se nos pide empuñar valores. La fe, el compromiso y el amor por nuestra ciudad siguen siendo nuestras mayores fortalezas».
En la liturgia estuvieron presentes el alcalde Juan Carlos Sánchez, acompañado de la primera dama, la ingeniero Odilen Crespo, además de las autoridades que participaron en el acto protocolar previo.

HISTORIA REVIVIDA EN ESCENA Y UNA TRADICIÓN QUE LATE

Al concluir la misa, el fervor patrio se trasladó a la recuperada «Plaza de Todos», donde
más de 350 estudiantes de primaria de la Unidad Educativa Nacional Bolivariana «Rubén Darío», dieron vida a una puesta en escena pedagógica que maravilló al público presente.

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Con indumentarias que evocaron los colores, texturas y símbolos de la época independentista, los niños recrearon fragmentos de la Batalla de La Victoria, sumergiendo el sitio cultural, en un viaje emocional hacia aquel febrero de 1814.
Esta representación, que combinó danza, dramatización y música, brindó una oportunidad única para que las nuevas generaciones no sólo aprendan de historia en los libros, sino que la vivan con cuerpo, voz y sentimiento.

VOCES DE LA AUTORIDAD LOCAL

Al finalizar la muestra artística, el alcalde Juan Carlos Sánchez tomó la palabra con evidente emoción. Resaltó la belleza de la puesta en escena y el profundo significado que tiene para la ciudad mantener viva la tradición de recordar esa jornada histórica. Para él, este 12 de febrero no únicamente fue un acto más en el calendario cívico, sino un día que fortalece la identidad victoriana, por lo que reiteró el compromiso de su gestión con la cultura y la memoria histórica.
«La historia no se cuenta solo con fechas y nombres, se siente en cada calle, en cada rostro joven que hoy nos regaló esta emocionante escena. Hoy seguimos escribiendo páginas en la historia de La Victoria, reconociendo y celebrando el valor que marcó esta ciudad y el corazón de nuestro pueblo».
Destacó además el burgomaestre, la importancia de involucrar a los niños en este tipo de actividades, donde más allá del aprendizaje formal, se les brinda la oportunidad de sentir y experimentar la historia, celebrando una fecha que, desde hace más de medio siglo, se ha convertido en símbolo de juventud y esperanza para toda Venezuela.

UN PROYECTO QUE CRECE

Por su parte, Mabel Goitía, directora de la Unidad Educativa «Rubén Darío», compartió detalles de la iniciativa. Señaló que esta era la segunda edición de la puesta en escena dentro del marco municipal, y la primera con la participación de niños de la primera etapa de educación básica, lo cual para ella representa un motivo de orgullo y satisfacción.
Goitía explicó que los ensayos y preparativos se realizaron con dedicación y esmero desde el mes de octubre pasado, bajo la coordinación de la licenciada Jazmín Yépez, con el objetivo de ofrecer a los estudiantes una experiencia enriquecedora que combinara el aprendizaje con el amor por la historia y la cultura local.
«Hemos trabajado desde el corazón y con mucha ilusión para que nuestros niños no sólo memoricen los hechos, sino que los internalicen, los sientan propios y los compartan con sus familias y amigos», comentó, subrayando el valor formativo de este tipo de actividades.

UNA JORNADA QUE UNE GENERACIONES

El 12 de febrero en La Victoria se vive como un recuerdo histórico, pero también como una fiesta de colores, aprendizajes y encuentros. Cada banda escolar, cada aplauso y cada mirada emocionada entrelaza pasado, presente y futuro, recordando que en esta ciudad la historia se siente, se vive y se transmite.
En una fecha donde la memoria se vuelve celebración, La Victoria reafirma su identidad cultural y su capacidad de reunir a generaciones en torno a un relato compartido, que hoy 212 años después, sigue inspirando orgullo y sentido de pertenencia.

DANIEL MELLADO | elsiglo