Los habitantes de los distintos sectores que conforman la comunidad de La Quebrada, ubicada en el municipio José Félix Ribas del estado Aragua, aseguran estar conviviendo desde hace años con una profunda situación de abandono institucional, que ha impactado de manera directa su calidad de vida.

Y es que, calles deterioradas, deficiencias en el suministro de agua potable, ausencia de red de cloacas y una iluminación pública casi inexistente, forman parte de las múltiples dificultades que, según los residentes, deben enfrentar diariamente.
La Quebrada, reconocida como una de las comunidades más longevas de esta zona del este aragüeño, agrupa a varios sectores que, pese a su historia y arraigo, aseguran haber sido relegados con el paso del tiempo y de las distintas gestiones gubernamentales, tanto regionales como municipales.
Los vecinos coinciden en que los beneficios y planes de atención han sido escasos, situación que ha generado un progresivo deterioro de las condiciones de vida.
UNA COMUNIDAD CON HISTORIA MARCADA POR LA DESATENCIÓN

Carlos Maizo, residente de la zona desde hace más de 50 años, relata que el abandono no es una situación reciente, sino una realidad que se ha profundizado con el paso de los años.
«Esta es una comunidad vieja, con mucha historia, pero son pocos los beneficios que hemos recibido. Han pasado muchos gobiernos y seguimos esperando soluciones reales», expresó.
Maizo indicó que La Quebrada se encuentra actualmente sumida en una situación de carencia generalizada, donde los problemas estructurales parecen haberse normalizado ante la falta de respuestas concretas.
Aseguró que los habitantes han realizado llamados de atención en reiteradas oportunidades, sin obtener respuestas efectivas por parte de las autoridades competentes.
«Nosotros hemos tocado puertas, hemos hablado, hemos denunciado, pero no nos escuchan. Por eso muchas veces somos nosotros mismos, como comunidad, los que tenemos que buscar soluciones provisionales, para poder sobrevivir a esta realidad, pero no nos duran mucho pues no tenemos ni los ingresos y la fuerza completa», explicó.
VIALIDAD DETERIORADA Y DIFICULTADES PARA LA MOVILIDAD
Uno de los problemas más graves señalados por los habitantes de La Quebrada es el estado crítico de la vialidad. Las vías de acceso y circulación interna se encuentran deterioradas, lo que dificulta el tránsito vehicular y peatonal, afectando no sólo la movilidad diaria, sino también la atención de emergencias.

José Mejías, vecino del sector, afirmó que estas condiciones han limitado significativamente su calidad de vida. «Aquí no se puede ni transitar libremente. Si uno tiene una emergencia o necesita llegar a su casa en carro, es imposible por cómo está la vía», comentó.
Mejías explicó que la situación varía según la temporada, pero siempre representa un obstáculo para los residentes. «Ahorita que estamos en sequía esto es un polvero, y cuando llueve se convierte en una laguna, en un pantano. Es una situación que ya no se aguanta», añadió.
Esta realidad, según los vecinos, afecta a quienes poseen vehículos y; además también a niños, adultos mayores y personas con discapacidad, quienes deben desplazarse en condiciones adversas, poniendo en riesgo su integridad física.
DEFICIENCIA EN EL SUMINISTRO DE AGUA POTABLE
Al inconveniente vial se suma la deficiencia en el suministro de agua potable, un servicio esencial que, de acuerdo con los habitantes, no llega de forma regular ni suficiente a los distintos sectores de La Quebrada. Esta situación obliga a las familias a recurrir a alternativas improvisadas para cubrir sus necesidades básicas, en su mayoría caletear agua o pagar cisternas.
Los residentes aseguran que la falta de una distribución adecuada del agua ha generado desigualdades internas dentro de la misma comunidad, donde algunos sectores reciben el servicio de manera limitada, mientras otros pasan largos períodos sin acceso.
Esta carencia ha impactado de forma directa en la barriada, puesto que deben hacer maromas «y lo logran», para poder preparar sus alimentos y el mantener la higiene de sus hogares. «Aquí podemos estar sin una buena distribución de agua, pero logramos que todo este higiénico y bonito en nuestras casas».
CLOACAS INEXISTENTES E ILUMINACIÓN CASI NULA
Otro de los aspectos denunciados es la ausencia de una red de cloacas funcional, lo que representa un riesgo sanitario permanente para la población. Los residentes afirman que deben convivir con sistemas improvisados que no cumplen con las condiciones mínimas de salubridad.

Asimismo, la iluminación pública es prácticamente inexistente en varios sectores, situación que incrementa la sensación de inseguridad, «Aunque todo está mucho más seguro», durante las noches y limita las actividades cotidianas. Calles oscuras y espacios sin alumbrado forman parte del paisaje habitual, según relatan los residentes.
«Cuando cae la noche esto queda totalmente oscuro. Es peligroso salir, y más para los muchachos y los adultos mayores, porque ya no hay malandros gracias a Dios, pero si motorizados inescrupulosos», comentó.
SAN CRISTÓBAL COMPARTE LAS MISMAS CARENCIAS
Por su parte, el señor Mier y Terán, quien aseguró ser residente del sector de San Cristóbal, zona que también forma parte de La Quebrada, desde hace más de cinco décadas, indicó que las problemáticas son similares en su espacio.

Explicó que, si bien en su comunidad fue instalada una bomba para la distribución del agua potable, esta no tiene la capacidad suficiente para abastecer a toda la población. «La bomba ayuda, pero no da abasto para toda la comunidad. El agua sigue siendo un problema», afirmó.
Mier y Terán también señaló el deterioro del estadio deportivo del sector, un espacio que anteriormente funcionaba como punto de encuentro y recreación para niños y jóvenes, pero que actualmente se encuentra en franco estado de abandono.
«El estadio está deteriorado, sin mantenimiento. Es triste ver cómo se pierde un espacio que servía para el deporte y la convivencia», expresó.
SOLUCIONES COMUNITARIAS ANTE LA FALTA DE RESPUESTAS
Ante la ausencia de atención institucional, los habitantes de La Quebrada aseguran haber recurrido a soluciones comunitarias y provisionales para enfrentar algunas de las problemáticas. Jornadas autogestionadas, reparaciones improvisadas y organización vecinal forman parte de las estrategias adoptadas para sobrellevar la situación.
Sin embargo, reconocen que estas acciones no sustituyen la responsabilidad de los entes competentes, ni resuelven de manera estructural los problemas que afectan a la comunidad desde hace años.
«Nosotros hacemos lo que podemos, pero hay cosas que no están en nuestras manos. Necesitamos que las autoridades vengan, que vean cómo vivimos y que actúen», manifestó Carlos Maizo.
LLAMADO A LOS ENTES COMPETENTES
Frente a este panorama, los habitantes de los sectores que conforman La Quebrada hacen un llamado urgente a las autoridades municipales, regionales y a los entes competentes, para que tomen cartas en el asunto y atiendan de manera integral las necesidades de este urbanismo histórico del municipio José Félix Ribas.
Los residentes aseguran que no solicitan privilegios, sino condiciones dignas que les permitan mejorar su calidad de vida, transitar con seguridad, contar con servicios básicos eficientes y recuperar espacios comunitarios que hoy se encuentran en abandono.
«Solo queremos vivir mejor, como cualquier otra comunidad. Que se acuerden de nosotros y que La Quebrada deje de ser invisible», concluyó uno de los residentes.
DANIEL MELLADO
