En un escenario que irradia historia y cultura, el Instituto Universitario de Tecnología Antonio Ricaurte (IUTAR) celebró de manera solemne y emotiva sus promociones sexagésima segunda (62ª) y sexagésima tercera (63ª).

El acto tuvo lugar en el emblemático Teatro de la Ópera de Maracay (TOM), un marco de prestigio que subraya la importancia del logro académico y el compromiso de la institución con la excelencia.
Esta doble graduación no solo marcó la culminación de los estudios para cientos de nuevos profesionales, sino que también reafirmó la posición del IUTAR como un pilar fundamental en la formación de Técnicos Superiores Universitarios (TSU) en áreas vitales para el ecosistema económico y social del país.

La ceremonia, cargada de júbilo y sentido de logro, congregó a egresados de las especialidades de Administración de Empresas, Publicidad y Mercadeo, Turismo y Contabilidad. Estos nuevos profesionales se incorporan al mundo laboral con la misión de aplicar los conocimientos adquiridos, enfrentar los retos de la economía moderna y contribuir activamente a la transformación productiva del país.
Con esta doble promoción, la casa de estudios supera la impresionante cifra de más de 27.700 egresados que, a lo largo de su historia, han llevado el sello de calidad IUTAR a diversas instituciones y empresas, tanto a nivel nacional como internacional.
ESCENARIO DE ÉXITO Y COMPROMISO CON EL CRECIMIENTO HUMANO
La elección del Teatro de la Ópera de Maracay como sede para las ceremonias de grado no fue casual. Este recinto cultural, reconocido por su arquitectura y su papel en la vida cívica regional, otorgó un aire de majestuosidad al hito alcanzado por los graduando, dignificando el esfuerzo y la dedicación académica. La presencia de las familias, el cuerpo directivo y el personal docente en este icónico lugar fue un reconocimiento al sacrificio y la perseverancia de cada estudiante.
La esencia de la ceremonia no solo radicó en la entrega formal de títulos, sino en el reconocimiento explícito del esfuerzo individual y colectivo. En declaraciones ofrecidas en el marco del evento, el ingeniero Marcos Hernández, jefe de división de la sede La Victoria, destacó la trascendencia del acto de grado como la materialización de una ambición personal y profesional.
«Un acto de grado es el reconocimiento de un esfuerzo que realiza una persona en búsqueda del éxito. El éxito profesional, el éxito como ser humano, su crecimiento como tal, lo que va a proyectar los objetivos que él se trazó en la vida cuando se inscribió en primer semestre,» afirmó el Ing. Hernández.

Este enfoque subraya que el IUTAR no solo forma técnicos competentes, sino ciudadanos responsables y seres humanos en constante desarrollo. La institución celebra no solo la adquisición de competencias técnicas, sino también el desarrollo de valores como la perseverancia, la disciplina y el compromiso social, elementos indispensables para la construcción de una sociedad más justa y productiva.
LUCHA Y COMPROMISO: LLAMADO A LOS NUEVOS LÍDERES
La ceremonia también sirvió como plataforma para recordar a los graduando la alta responsabilidad social que ahora asumen. El profesor Oswaldo Veloz, jefe de División Académica de Extensión Cagua, hizo un llamado a los nuevos profesionales a ver su logro como el inicio de un compromiso ineludible con el futuro de la nación.
«Es un compromiso para el país, un compromiso de lucha, un compromiso para que cada uno de estos jóvenes pueda desarrollar el mejor talento para la Venezuela que queremos, la Venezuela con la que soñamos,» enfatizó el Prof. Veloz.
Esta perspectiva coloca a los egresados como agentes de cambio con la capacidad de influir positivamente en sus entornos laborales y comunitarios. La inversión de tiempo, recursos y esfuerzo realizada por los estudiantes, sus familias y la institución se traduce ahora en un capital humano listo para enfrentar los desafíos que exige el desarrollo.
MÁS DE 27.000 HISTORIAS: UN LEGADO HISTÓRICO
El hito de haber graduado a más de 27.700 estudiantes es un testimonio irrefutable del impacto del IUTAR en la educación superior venezolana. Cada graduado representa una historia de superación y una contribución al capital humano del país.

«Ustedes son la mejor demostración de querer, poder y hacer… Iutaristas, el futuro les pertenece», expresó el profesor Oswaldo Veloz dirigiéndose a los graduando.
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IUTAR Y SU MISIÓN DE FORMAR
Con cada nueva promoción, el instituto consolida su papel como motor de crecimiento académico y social, impulsando la transformación de comunidades y contribuyendo directamente al desarrollo económico regional y nacional. El IUTAR reafirma su compromiso de mantenerse a la vanguardia, ampliando programas, fortaleciendo alianzas institucionales y promoviendo un modelo educativo que responde a las demandas actuales del mercado laboral.
Desde sus aulas, laboratorios y espacios de investigación aplicada, la institución continúa apostando por el talento venezolano, con la convicción de que la educación técnica superior es una herramienta clave para alcanzar la prosperidad y abrir nuevas oportunidades para las generaciones futuras.
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