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Los instrumentos llegaron al Instituto Polieducativo América

En el marco del 53º aniversario del diario elsiglo, el plan piloto del proyecto educativo-musical «elsiglo suena en las escuelas» se ejecutó con éxito desde la Unidad Educativa Instituto Polieducativo América, ubicada en el municipio Girardot, cuyos alumnos se convirtieron en los protagonistas de una experiencia formativa catalogada como satisfactoria y enriquecedora.

Los jóvenes recibieron inducción a la música durante la actividad
Algunos se inclinaron por la percusión

Con más de cinco décadas de trayectoria, el diario elsiglo continúa innovando y apostando por la formación de las nuevas generaciones. En esta oportunidad, el equipo reporteril decidió acudir a las aulas con el acompañamiento de la Banda Show Fundajup, dirigida por el profesor Alexo Saavedra, con el objetivo de impartir talleres de iniciación musical enfocados en la ejecución de instrumentos propios de las bandas de marcha.

La jornada estuvo dirigida a jóvenes que nunca habían tenido la oportunidad de tocar un instrumento musical, e incluso muchos no habían tenido contacto directo con piezas como la lira, el trombón, el redoblante o el granadero.

La actividad comenzó con una explicación introductoria sobre qué son las bandas de marcha y cuál es su función dentro de la sociedad, destacando su importancia en actos cívicos, culturales y educativos.

Asimismo, se ofreció una breve inducción sobre el significado que representa elsiglo para los aragüeños y su compromiso con la formación ciudadana.

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Instructores realizaron una muestra de cada instrumento

DESARROLLANDO EL OÍDO MUSICAL

Posteriormente, los instructores iniciaron la fase formativa con una explicación detallada acerca de cada instrumento, su función y el papel que desempeña dentro de una banda. Durante este proceso, los jóvenes participaron activamente, generando un intercambio de ideas que permitió fortalecer la dinámica educativa.

La lira, por ejemplo, fue presentada como un instrumento melódico que aporta armonía y color musical, el redoblante destacó por marcar el ritmo base de la agrupación, los platillos aportaron fuerza y acentos, mientras que el granadero y otros instrumentos de percusión contribuyen a la estructura rítmica que guía el desplazamiento de las bandas durante los desfiles.

Tras la parte teórica se realizó la práctica. Cada participante tuvo la oportunidad de elegir el instrumento que más le llamó la atención para conocerlo más a fondo y recibir orientación directa sobre su ejecución.

Las jovencitas ejecutaron rutinas de baile

En el caso de la percusión, los instructores utilizaron sonidos clave como el popular «café con pan», una técnica pedagógica que ayuda a los jóvenes a comprender la estructura rítmica y desarrollar el oído musical de manera sencilla y dinámica.

TAMBIÉN HUBO BAILE

La actividad no se limitó únicamente a la ejecución instrumental. Las jóvenes pertenecientes a la institución también mostraron su inclinación por la danza, recordando que las bandas de marcha suelen estar integradas por bailarinas que complementan la presentación artística.

Durante esta fase, se impartieron nociones básicas de técnica, postura y estilo, enseñándoles a moverse al ritmo de los tambores, tal y como ocurre en los desfiles. Esta integración permitió que la jornada adquiriera un carácter más completo, combinando música y expresión corporal.

Luego de varias horas de aprendizaje y práctica, los estudiantes realizaron un ensayo general para afinar detalles. Finalmente, se llevó a cabo un ensamble en el patio central de la institución, donde el resto del estudiantado y la directiva del plantel sirvieron como público.

La presentación incluyó la ejecución de una pieza musical acompañada por la coordinación de las bailarinas, demostrando lo aprendido durante la actividad.

Coordinar el ritmo de la banda con el baile no fue tarea sencilla, pero el esfuerzo colectivo permitió alcanzar un resultado fenomenal que llenó de entusiasmo a los participantes.

La experiencia dejó en evidencia que, con orientación adecuada, los jóvenes pueden descubrir nuevas habilidades y desarrollar una pasión que, en el futuro, podría convertirse en una vocación profesional.

Jesús Velásquez

CUADERNOS, LÁPICES… Y NOTAS QUE SUENAN

La experiencia de «elsiglo suena en las escuelas» cobró vida en la Unidad Educativa Instituto Polieducativo América, donde los jóvenes estudiantes de bachillerato se sumergieron en una jornada educativa y musical que combinó teoría, práctica y diversión.

Lo que comenzó como una iniciativa académica experimental se transformó en un espacio donde la curiosidad, la creatividad y la alegría se entrelazaron con el entusiasmo de aprender a tocar un instrumento musical.

Cada estudiante tuvo la oportunidad de acercarse por primera vez a la ejecución de instrumentos de bandas de marcha, desde el redoblante hasta el granadero, pasando por la lira y el trombón.

Daviana Dávila

Así, la teoría dio paso a la práctica, y los estudiantes pudieron elegir el instrumento que más les llamó la atención. Jesús Velásquez, participante de tercer año, relató. «La verdad me gustó, y es mi primera vez tocando en una banda. Me impresionó como toqué el redoblante, porque en mi vida jamás había tocado un instrumento».

Daviana Dávila, también de tercer año, resaltó la dimensión lúdica de la actividad.

Victoria Pérez

«Me pareció muy chévere, porque aparte de aprender es una actividad recreativa. Aprendemos cosas nuevas, nos divertimos y gozamos de toda la experiencia».

Por su parte, Victoria Pérez expresó: «me gustó bastante, y para ser la primera vez creo que lo hicimos todos bien. Me llamó mucho la atención participar por primera vez en la banda. Hoy aprendimos dos coreografías, y me encantó combinar el baile con la música».

POSTURA, ESTILO Y RITMO

Carlos Acosta

La jornada no solo se centró en la ejecución de instrumentos. Las jóvenes tuvieron la oportunidad de explorar la danza dentro del contexto de las bandas de marcha, aprendiendo técnicas, postura y estilo para moverse al ritmo de los tambores. Este componente integral permitió que la experiencia se convirtiera en un aprendizaje completo, donde la música y la expresión corporal se complementaron, promoviendo la coordinación, la confianza y la creatividad de los participantes.

Samuel Pérez

Carlos Acosta compartió su satisfacción: «me gustó mucho la experiencia, aprendí a tocar el granadero. Nunca había tenido la oportunidad de tocar algún instrumento musical, y hoy me voy con la satisfacción de haber aprendido algo nuevo».

Samuel Pérez coincidió en la importancia de esta experiencia recreativa y educativa: «Gracias a Dios pudimos divertirnos y recrearnos. Gracias al profesor Alexo por enseñarnos a tocar. Había tenido contacto con una guitarra cuando era pequeño, pero hoy fue algo completamente nuevo, y me gustó mucho».

Fortaleciendo las habilidades artísticas

Como muy lo sabe «Cognitio», del aprendizaje surge la creatividad. Y las experiencias musicales son, en ese sentido, clave para conectar lo educativo con lo artístico.

  • -De hecho, la formación musical en jóvenes no solo fortalece habilidades artísticas, sino que también aporta beneficios cognitivos y emocionales que influyen directamente en su desarrollo integral.
  • -Estudios en neurociencias señalan que el entrenamiento musical está asociado a cambios positivos en el desarrollo cerebral y mejora las habilidades verbales y de razonamiento, al tiempo que favorece la integración sensorial y motora.
  • -Asimismo, la educación musical se ha vinculado con un mejor rendimiento académico.

HERNÁN GONZÁLEZ | elsiglo

MG