La tragedia que rodea el colapso de la torre OPPE 25 en Tanaguarena sumó este jueves 16 de julio su capítulo más desgarrador. Tras semanas de incansable búsqueda, se confirmó a través de las redes sociales el hallazgo de los cuerpos sin vida de los gemelos Matías y Mateo Peña, de tan solo tres años de edad.

El fatídico derrumbe de la estructura, provocado por los fuertes sismos que azotaron la región, sorprendió a los pequeños en el interior de la edificación junto a su abuela, dos de sus primos y un tío, quienes también se encontraban en el lugar al momento del desastre.
El caso de los hermanos Peña estuvo marcado por la confusión, la desesperación y graves fallas en la cadena de información oficial. Su padre, Luis Peña, mantuvo viva la esperanza de encontrarlos con vida debido a una serie de reportes erróneos: Inicialmente, un rescatista aseguró haber extraído a los menores con vida de los escombros para trasladarlos de inmediato a un centro asistencial.
La versión del rescate cobró fuerza legal y pública al aparecer los nombres y edades de los gemelos en un listado oficial de sobrevivientes ubicado en Playa Grande.
«Nos aferramos a la fe porque nos dijeron que estaban vivos, que estaban en una lista», relató con dolor el padre durante las jornadas de exigencia de respuestas a las autoridades.
Lo que comenzó como una desesperada cruzada familiar respaldada por información gubernamental errada, culminó hoy con la penosa recuperación de los restos de los infantes bajo las ruinas de la torre.
La comunidad y los familiares de las víctimas han manifestado su profunda indignación ante las irregularidades de los reportes iniciales y exigen una investigación profunda sobre la gestión de la emergencia. El hallazgo de los cuerpos de Matías y Mateo deja un vacío irreparable en una familia que, a pesar de la adversidad, nunca dejó de buscar la verdad.
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