La cotidianidad de los vecinos de La Mora I, en el municipio José Félix Ribas, estado Aragua, se ha visto marcada por una serie de inconvenientes en los servicios públicos esenciales que, aseguran, inciden directamente en su calidad de vida y en el normal desenvolvimiento de la comunidad.

Específicamente en la avenida 1, del sector 1, residentes denunciaron el progresivo deterioro de la vialidad y la presencia intermitente de aguas servidas, como las principales dificultades que enfrentan actualmente.
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UNA VÍA QUE VOLVIÓ A DETERIORARSE
De acuerdo con el testimonio de los afectados, tras varios años de trabajos en la avenida, que incluyeron asfaltado y correcciones en la red de aguas servidas, la capa asfáltica comenzó a debilitarse nuevamente a mediados del 2025, justo en el tramo donde se realizaron las intervenciones.
Según explican, el pavimento cedió de forma paulatina hasta originar hundimientos y huecos a lo largo de la vía, situación que hoy dificulta la circulación vehicular y peatonal.
«Basta con pasar por la avenida para ver el estado en el que se encuentra. Los huecos están a lo largo de casi toda la extensión», comentó la señora Mirna Torres.

La magnitud del deterioro ha llevado a los propios vecinos a improvisar mecanismos de advertencia para evitar accidentes. Cauchos colocados dentro de los cráteres sirven como señal preventiva para conductores y transeúntes, una imagen que se ha vuelto habitual en la zona.
No en vano, los habitantes han bautizado el tramo afectado como «La calle de los cauchos», una denominación que refleja tanto el ingenio comunitario como la persistencia del problema.
AGUAS SERVIDAS SON UN PROBLEMA RECURRENTE
A la situación de la vialidad se suma un bote intermitente de aguas servidas que, según los denunciantes, se presenta sin un patrón fijo.
«Hay días en los que no ocurre nada, pero de repente comienza a salir el agua nuevamente. No tiene un horario ni un día específico», explicó Torres.
El líquido emerge por una boca de visita ubicada en la zona, generando molestias especialmente en las viviendas más cercanas al punto de descarga. Los residentes aseguran que el olor se intensifica cuando ocurre el desbordamiento, afectando el entorno inmediato.
Aunque reconocen que anteriormente se realizaron trabajos en el sistema de aguas servidas, consideran que el problema no quedó resuelto de manera definitiva, pues la situación reaparece de forma periódica.
IMPACTO EN LA DINÁMICA COMUNITARIA
Más allá de los daños visibles, los vecinos sostienen que estas fallas inciden en la dinámica diaria del sector. El tránsito vehicular debe reducir la velocidad para esquivar los huecos, mientras que peatones optan por caminar con precaución ante el desnivel del pavimento.
Conductores de transporte particular y motorizados también han manifestado incomodidad, por el estado de la vía, señalando que el deterioro puede ocasionar daños mecánicos, lo que se traduce en gastos de dinero.
En ese sentido, los habitantes de la avenida 1 hacen un llamado a las autoridades competentes para que evalúen nuevamente la zona y consideren la ejecución de trabajos que permitan restablecer las condiciones adecuadas, tanto en la vialidad como en el sistema de aguas servidas.
«Lo que queremos es que se revise la situación y se haga una reparación que perdure en el tiempo. Esta es una avenida principal del sector y merece estar en buen estado», expresó uno de los denunciantes.
Mientras tanto, los cauchos continúan marcando los puntos críticos de la vía, recordando a quienes transitan por el lugar que el problema sigue latente y a la espera de una solución definitiva.
DANIEL MELLADO | elsiglo
MG
