En el eje Este del estado Aragua, la posibilidad de un incremento en la tarifa del transporte público ha generado profundo malestar entre los habitantes, quienes aseguran que un ajuste en esta área representaría un nuevo golpe a la ya comprometida economía familiar.

En este sentido, aunque en esta parte de la región aragüeña la medida aún no se ha hecho efectiva, los usuarios temen que el incremento sea inminente, tal como ya ocurrió en otras zonas del estado.
El rechazo colectivo surge luego de que transportistas de distintas localidades aragüeñas aplicaran incrementos en el pasaje urbano y extraurbano, acción que la ciudadanía califica como «ilógica» y desconectada de las condiciones económicas en las que se desenvuelven día a día.

Para los residentes del eje Este, municipios como Ribas, Revenga, Santos Michelena, Bolívar y Tovar, la situación es especialmente sensible, pues aseguran que si los salarios no se corresponden con los costos actuales de la vida, mucho menos con un ajuste adicional en el transporte.
La señora Yetsi Oropeza, residente de La Victoria, expresó con firmeza su desacuerdo ante la posibilidad de un nuevo ajuste tarifario. A su juicio, más que una decisión desafortunada, se trata de una medida exagerada que no toma en cuenta el contexto económico del ciudadano común.
«Es una exageración lo que están haciendo, aunque aquí todavía no ha llegado, pero seguro vamos para allá. Puedo entender a los transportistas quizás, pero deben ponerse en el papel de nosotros los usuarios y ver el sueldo que percibimos. Entonces, o nos vamos en bus o no compramos comida», exclamó.
Oropeza detalló que actualmente debe destinar cerca de 100 bolívares sólo para trasladarse al centro de La Victoria cuando viaja sola; sin embargo, si va acompañada de sus nietos, el gasto supera los 200 bolívares, un monto que asegura es difícil de cubrir cuando la prioridad sigue siendo la alimentación y necesidades básicas del hogar.
Por su parte, la joven Erika Briceño, residente de la parroquia Zuata, también manifestó su descontento ante la posibilidad de un aumento. Para ella, el transporte ya es costoso, incluso antes de cualquier modificación.

«El pasaje normalmente uno lo ve caro, imagínate ahora que lo aumenten. Todo será peor, porque por ejemplo yo pago 120 bolívares desde El Castaño ida y vuelta; si lo suben más, quedaré a pie, porque uno cobra poquito», afirmó, destacando que el salario que perciben los jóvenes y adultos no guarda relación con los incrementos que vienen aplicándose en bienes y servicios.
SECTOR TRANSPORTE
Sin embargo, algunos transportistas consultados aseguraron que los incrementos no pueden ser vistos únicamente desde la perspectiva del usuario. Señalaron que al igual que cualquier otro sector, están sometidos a constantes aumentos en repuestos, lubricantes, cauchos y mantenimiento general de sus unidades.
«Cuando un chino le sube a una harina de maíz, ahí sí no dicen nada, pero cuando nosotros hacemos ajustes, ahí sí nos repudian», expresó un conductor de la línea La Chapa-La Victoria.
Aseguran que la tarifa vigente resulta insuficiente para cubrir los costos operativos, y que en muchos casos deben improvisar arreglos mecánicos para poder seguir prestando el servicio, ya que los ingresos diarios no compensan los gastos de mantenimiento.
«No es que queramos golpear el bolsillo de nadie, pero también necesitamos trabajar con algo que nos permita mantener los carros en la calle», comentó.
No obstante, para los usuarios del eje Este la discusión va más allá del costo, se trata también de la calidad del servicio. Reclaman que pese a los constantes aumentos, las unidades continúan en mal estado, los tiempos de espera son prolongados y las rutas no se cumplen de manera regular.
Siendo así, que algunos ciudadanos insisten en que antes de evaluar cualquier incremento, debe revisarse la operatividad de las líneas y garantizar un servicio digno, seguro y eficiente.
De acuerdo con lo expresado por habitantes y trabajadores del transporte, la situación pone en evidencia una vez más la tensión entre dos realidades: La necesidad económica de los transportistas y la imposibilidad de los usuarios de asumir costos adicionales.
Mientras tanto, los residentes del eje Este esperan que las autoridades competentes intervengan, revisen la estructura tarifaria y evalúen alternativas que permitan un equilibrio justo para ambas partes, sin que ello implique sacrificar la movilidad de quienes dependen diariamente del transporte público.
DANIEL MELLADO
GM
