El gobierno de Colombia estableció un plan de trabajo para reparar un tramo de cinco kilómetros del gasoducto binacional Antonio Ricaurte, infraestructura energética que conecta al país con Venezuela. El objetivo es recuperar la operatividad de esta tubería y reanudar el transporte de gas entre ambas naciones, según informó este miércoles el Ejecutivo.

La estrategia fue definida durante una mesa de trabajo realizada en Bogotá, en la que participaron los ministerios de Minas y Energía y de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) y representantes de la sucursal en Colombia de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).
“Se acordó como objetivo inmediato reactivar la licencia ambiental, suspendida desde 2019, requisito indispensable para ejecutar las obras de reposición del tramo de tubería que fue desmantelado en territorio colombiano”, señaló el Ministerio de Minas en un comunicado.
Este acuerdo forma parte de las gestiones adelantadas por el gobierno del presidente Gustavo Petro antes del encuentro que sostendrá este viernes con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. La reunión tendrá lugar en el puente internacional Atanasio Girardot, ubicado en la frontera entre ambos países, cerca de la ciudad colombiana de Cúcuta.
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Gasoducto es clave para seguridad energética nacional
El gasoducto Antonio Ricaurte —también conocido como gasoducto transcaribeño— fue inaugurado en 2007 como una iniciativa de integración energética entre Colombia y Venezuela. Su trazado conecta los campos gasíferos de La Guajira con la región del lago de Maracaibo.
La infraestructura se extiende por unos 225 kilómetros en total, de los cuales aproximadamente 88 se encuentran en territorio colombiano. Su capacidad permite movilizar hasta 450 millones de pies cúbicos de gas al día.
En su diseño original, el proyecto contemplaba enviar gas desde Colombia hacia Venezuela en una primera etapa. Posteriormente, el flujo debía invertirse para transportar gas venezolano hacia territorio colombiano, una fase que finalmente nunca llegó a concretarse.
Más detalles
Desde hace cerca de una década el gasoducto permanece fuera de servicio. Durante este tiempo, la falta de mantenimiento y el robo de componentes han deteriorado varias partes de la infraestructura, de acuerdo con el experto en energía Sergio Cabrales.
Mientras tanto, en Venezuela se han producido cambios regulatorios en el sector energético. A finales de enero, el Parlamento de ese país aprobó una reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos con el objetivo de atraer inversión extranjera, ampliar la participación privada y permitir el arbitraje internacional.
Este nuevo escenario también abre la puerta a que Colombia pueda importar gas venezolano para cubrir su demanda interna, en un contexto marcado por la disminución de sus reservas, que según estimaciones actuales alcanzarían para alrededor de seis años más.
elsiglo con información de (ElNacional)
MG
