La imprudencia y el exceso de velocidad, así como la falta de sentido común a la hora de conducir y otras causales, volvieron a ser protagonistas de un hecho vial, en donde resultó herido de gravedad un joven.

De acuerdo con los datos que se manejan extraoficialmente, José Daniel Vásquez Pimentel, de 26 años de edad, dejó de existir a causa de las graves lesiones que sufrió en un accidente de tránsito registrado la noche del pasado 30 de noviembre, en la avenida Los Aviadores, a la altura del centro comercial del mismo nombre, municipio Libertador.
Se conoció que el ciudadano se desplazaba a bordo de una motocicleta, cuando repentinamente perdió el control, tras aparentemente ser impactado por un vehículo del cual se desconocen detalles, golpeándose luego contra el pavimento.
El impacto fue de tal magnitud que Vásquez Pimentel sufrió trauma craneal severo, politraumatismo generalizado y posteriormente la amputación de una de sus extremidades inferiores (pierna izquierda).
A pesar de que los paramédicos lo auxiliaron en el sitio y lo trasladaron con vida al Hospital Central de Maracay, el estado de salud del motorizado siempre fue crítico, según la información disponible para los medios de comunicación social.
En el centro asistencial se le practicó la amputación de la extremidad, pero la gravedad de sus heridas terminó por segar su vida este martes, aproximadamente a las 4:00 de la tarde.
Vale resaltar que una comisión de Tránsito Terrestre de la Policía Nacional Bolivariana se encuentra investigando las circunstancias exactas que originaron el fatal desenlace, el cual hoy sume en el dolor a una familia aragüeña.
Una problemática que enluta a Aragua
Este trágico hecho vial vuelve a poner sobre el tapete la alarmante frecuencia de los accidentes de motocicleta en la región, sucesos que dejan huellas imborrables en las familias, saturan los servicios de emergencia de los diversos centros asistenciales y generan crisis financieras en los hogares e igualmente al Estado venezolano.
Conducir un vehículo de dos ruedas exige máxima responsabilidad. Quienes abordan una moto sin la debida conciencia corren el riesgo de transitar, en la mayoría de los casos, por una ruta cuyos destinos finales suelen ser los cementerios, los hospitales o una vida marcada por una discapacidad permanente.
De continuar esta tendencia, se contará con una población joven cada vez más afectada por lesiones incapacitantes.
Ante esta realidad a la vista de todos, se hace un llamado urgente a las autoridades para que se implementen y apliquen con rigor medidas efectivas que frenen la conducta irresponsable de muchos motorizados.
La advertencia es clara y es por el bien de todos: la vida es un bien irrepetible ¡Cuídela…¡ El llamado a la prudencia no se hace por capricho sino por el bienestar a una población. El país nos necesita…
LUIS ANTONIO QUINTERO | elsiglo
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