Más que un simple ingrediente, el vinagre es indispensable en muchas cocinas, no solo por el toque de sabor que aporta a los platillos, sino también por sus múltiples propiedades en la limpieza y desinfección de utensilios. Tal es el caso de su uso en las ollas.

El vinagre es una combinación de ácido acético y agua, elaborada mediante un proceso de fermentación. Su historia se remonta a alrededor del año 5000 antes de Cristo, en la antigua Babilonia.
Desde tiempos antiguos, más que un ingrediente culinario, se empleó como medicina, conservante e incluso como bebida en infusiones, de acuerdo con un artículo de The Nutrition Source, de la Universidad de Harvard. Y lo cierto es que su uso sigue vigente para lograr platillos equilibrados y llenos de sabor: basta un chorrito de vinagre para cambiar por completo la percepción de un alimento.
Además, entre sus usos más conocidos en la cocina están los siguientes:
- Ayuda a descomponer las proteínas, lo que lo convierte en un ingrediente eficaz para marinar cortes de carne duros.
- · Algunos vinagres, en especial las variedades añejas, ofrecen sabores profundos y complejos, por lo que se utilizan como toque final en los platillos, de forma similar a un chorrito de limón o a hierbas frescas.
- · Gracias a sus propiedades antibacterianas, se ha utilizado durante siglos como conservante natural de alimentos.
¿Por qué agregar vinagre a las ollas?
Los beneficios del vinagre no se limitan al sabor. Su contenido de ácido acético, al entrar en contacto con minerales como el hierro, puede ayudar a mejorar su absorción, sobre todo cuando proviene de fuentes vegetales.
La razón es que aumenta la solubilidad de este nutriente, según indica el Arizona Department of Health Services. El vinagre crea un ambiente estomacal más ácido, lo que mejora la biodisponibilidad del hierro, especialmente cuando se consume junto a alimentos como lentejas, espinacas, sésamo, garbanzos y fríjoles.
Por ello, antes de cocinar estas fuentes de hierro no hemo de origen vegetal, se recomienda agregar un poco de vinagre a la olla para potenciar su absorción.
También te puede interesar: Lentejas con chorizo y costilla de cerdo
Otro de sus usos es como agente eficaz para retirar restos de comida quemada en ollas, sartenes y platos. En este caso, basta con añadir un chorro de vinagre al utensilio y dejarlo reposar durante 30 minutos; después, se lava con normalidad.
Este mismo truco también resulta útil para eliminar los depósitos de calcio que se forman en teteras y otros recipientes donde se hierve agua. Al calentar vinagre en su interior, los minerales se disuelven con mayor facilidad, lo que ayuda a prolongar la vida útil de los utensilios.
El uso del vinagre es ampliamente conocido en las tareas de limpieza del hogar. En particular, el vinagre blanco es popular por su contenido de ácido acético al 5 por ciento, suficiente para eliminar patógenos domésticos y residuos comunes.
En el caso específico de las ollas de barro, incluso puede ayudar a “curarlas”, un proceso fundamental para sellar los poros del material, reducir olores y evitar que los alimentos adquieran sabores no deseados.
Para curar una olla de barro con vinagre, se recomienda seguir estos pasos:
- Sumergir la olla en agua fría y dejarla reposar toda la noche.
- · Al día siguiente, secarla bien con una toalla limpia.
- · Frotar un diente de ajo por dentro y por fuera para ayudar a sellar el material.
- · Colocar la olla en la estufa y agregar una taza de vinagre blanco.
- · Dejar hervir el vinagre durante cinco minutos y retirar del fuego.
- · Permitir que la olla se enfríe por completo.
- · Lavarla como de costumbre antes de usarla.
Tras este procedimiento, la olla quedará lista para utilizarse de manera segura en la preparación de alimentos.
