El papa León XIV recibió este lunes por primera vez a la arzobispa de Canterbury y máxima autoridad de la Iglesia anglicana, Sarah Mullally, a quien instó a continuar por el camino de la unidad entre los cristianos ante «un mundo que sufre y necesita urgentemente la paz de Cristo».

Mullally, la primera mujer en alcanzar el primado de la Iglesia anglicana en sus casi 500 años de historia, fue proclamada líder del anglicanismo mundial -una fe que profesan 97 millones de personas en el mundo- el pasado 25 de marzo y llegó a Roma para una peregrinación de cuatro días.
Por ello no participó en la histórica visita del 23 de octubre de 2025 de Carlos III del Reino Unido al Vaticano, donde el rey y el papa presidieron una oración ecuménica en la Capilla Sixtina, en la primera vez que un monarca británico y un papa rezaron juntos desde la reforma anglicana de 1534, cuando al rey inglés Enrique VIII se le denegó la anulación de su matrimonio.
Ambos se reunieron en privado en el Palacio Apostólico y después pronunciaron sendos discursos. El Papa comenzó su alocución explicando que los cristianos deben ser «mensajeros de su paz», porque Jesús «siempre respondió a la violencia y la agresión de forma desarmada, invitándonos a hacer lo mismo».
Contra «las divisiones entre los cristianos»
«Si bien nuestro mundo que sufre necesita urgentemente la paz de Cristo, las divisiones entre los cristianos debilitan nuestra capacidad para llevarla con eficacia. Para que el mundo reciba con agrado nuestra predicación, debemos, por lo tanto, perseverar en la oración y en el esfuerzo por eliminar cualquier obstáculo que impida la proclamación del Evangelio», añadió.
Asimismo, reconoció que en aunque «se ha avanzado mucho en algunos temas históricamente divisivos, en las últimas décadas han surgido nuevos problemas que dificultan discernir el camino hacia la comunión plena».
Los anglicanos no reconocen la autoridad del Papa, ya que el máximo líder de la Iglesia anglicana es el monarca británico, pero tampoco aceptan los dogmas de la Virgen María, así como sus religiosos no respetan el celibato y en 1992 se aprobó la ordenación sacerdotal de las mujeres, entre otras cosas.
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«Sin embargo, no debemos permitir que estos desafíos constantes nos impidan aprovechar todas las oportunidades posibles para proclamar juntos a Cristo al mundo», destacó León XIV, quien añadió además que «también sería un escándalo si no siguiéramos trabajando para superar nuestras diferencias, por muy irreconciliables que parezcan».
El Papa y Mullally se dirigieron después a la Capilla Urbano VIII, dentro del Palacio Apostólico, para un momento de oración, según explicaron desde la Iglesia Anglicana.
EL NACIONAL
GM
