Enclavado entre los Valles de Aragua, El Consejo cumple este 24 de enero, 249 años de historia colonial; más que un número, es un símbolo de tradición, de luchas libertarias y de un espíritu comunitario, que ha resistido el paso del tiempo y los desafíos.

Cada piedra de sus calles, cada altar de sus iglesias y cada sonrisa de sus habitantes, es testigo de un legado que se respira en el aire y se vive en el corazón de quienes lo llaman hogar.
Oficialmente fundado como Nuestra Señora del Buen Consejo del Mamón el 24 de enero de 1777, este pueblo nació del impulso de los vecinos y hacendados, que buscaban acercar la fe y los sacramentos a quienes vivían lejos de La Victoria, con el apoyo del obispo Mariano Martí.
Como recuerda el historiador Germán Fleitas Núñez, «Primero fue un camino; después un punto en el camino, luego una iglesia y, por último, un pueblo». Ese camino, que en sus inicios fue tránsito obligado entre los valles centrales, se transformó en el epicentro de gestas y decisiones que marcaron el rumbo de Venezuela.
Cuna de próceres y bastión independentista
No es casualidad que El Consejo haya dado al país figuras históricas de relevancia. Nueve años después de su fundación nació José Rafael Revenga, colaborador cercano de Simón Bolívar y uno de los artífices de la independencia. Décadas más tarde, el 14 de marzo de 1820, vio la luz José de Jesús González, conocido como «El Agachado» por su estrategia de combate que inspiraba a sus tropas: «por aquí, muchachos, agachaditos».

Las tierras de El Consejo fueron escenario de decisivas acciones militares. El 20 de mayo de 1821, el General en Jefe José Francisco Bermúdez derrotó en estas mismas tierras a las fuerzas realistas del Brigadier Ramón Correa, consolidando la participación de este pueblo en la causa emancipadora.
Incluso antes, en 1812, cuando se firmó la Capitulación que entregaba la Primera República, El Consejo fue el único lugar del país que se rebeló contra la rendición. Aquí también Bolívar ratificó el decreto que otorgaba libertad a los esclavos que se unieran a la lucha independentista, un acto de justicia que resonó en toda América.
Una tierra de trabajo, cultura y esperanza
Hoy, El Consejo se reconoce no sólo por su pasado glorioso, sino por su presente lleno de vida y de identidad. Sus calles conservan la memoria de los próceres, mientras que sus plazas, mercados y escuelas reflejan la vitalidad de un pueblo que trabaja la tierra con orgullo, cultiva el arte y celebra la cultura con pasión. Niños, jóvenes y adultos construyen diariamente una historia que honra la memoria de sus antepasados y proyecta un futuro prometedor.

Los paisajes de El Consejo combinan la majestuosidad de sus montañas con la calidez de su gente, y sus festividades religiosas y culturales refuerzan un sentido de pertenencia que atraviesa generaciones. Allí, la historia no se lee en libros; se vive, se siente y se transmite de padres a hijos.
249 años de orgullo y comunidad
Cumplir 249 años es celebrar resistencia, identidad y comunidad. El Consejo es más que un punto en el mapa, es camino, iglesia y hogar, tal como lo fue en sus orígenes. Es un lugar donde la memoria se encuentra con la esperanza, donde cada calle, cada familia y cada cultivo es parte de un legado que se renueva con el esfuerzo cotidiano y la pasión de quienes lo llaman su tierra.
Hoy, este pueblo ubicado al este aragüeño, no sólo recuerda sus glorias pasadas; las vive y las comparte, demostrando que la historia no está solo en fechas o documentos, sino en cada gesto de pertenencia, en cada mirada orgullosa y en cada sonrisa que recuerda que El Consejo sigue siendo camino, iglesia y hogar, hoy y para siempre.
DANIEL MELLADO | elsiglo
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