La conmoción aún no cesa en Ocumare de la Costa. Este jueves, en horas de la mañana, se logró la identificación de la mujer hallada muerta en la noche del miércoles en el Mirador de Cata, vía que conduce a la zona de playa del litoral aragüeño.

Se trata de Anny Isabel Garrido, una reconocida educadora del municipio, de 45 años. Mientras sus alumnos y colegas se preparan para rendirle un homenaje, los funcionarios del Cicpc adscritos a la Delegación Municipal Caña de Azúcar siguen con las investigaciones para cerrar el caso de femicidio suicidio.
De acuerdo con el informe policial, la causa de la muerte de Garrido fue una herida punzante en el cuello, ocasionando un desangrado masivo. Por su parte, Richard Jesús Arévalo Cuba, de 47 años, falleció de manera instantánea debido a un tiro de escopeta en la región temporal, tal como se había presumido inicialmente. Los expertos en balística y criminalística de campo establecieron que no hubo participación de terceros; Arévalo actuó en soledad absoluta.

La secuencia cronológica del crimen quedó confirmada: tras agredir a su pareja, Arévalo Cuba abordó, según la presunción del caso, un vehículo y trasladó el cuerpo hasta el Mirador de Cata para deshacerse de él.
Minutos después, estando de regreso en la vivienda del sector Las Ánimas, cercana al Terminal de Pasajeros, envió un mensaje de texto a uno de sus hijos. Fuentes cercanas a la investigación indicaron que el contenido de la despedida era escueto, pero contundente. Acto seguido, se disparó en la sien.
Uno de los datos que ha generado hermetismo en las autoridades es el posible móvil desencadenante. Aunque Arévalo Cuba era conocido en el pueblo por practicar las creencias de babalao y ejercer como santero, se presume un conflicto pasional.

Por lo tanto, vecinos del sector Las Ánimas manifestaron que, en los días previos, la pareja había tenido fuertes discusiones y que Arévalo mostraba signos de celos y depresión, aunque ninguna denuncia formal por maltrato había sido interpuesta ante los órganos de justicia.
La doble muerte ha dejado una secuela imborrable en los hijos de la pareja, quienes ahora enfrentan la orfandad. Según se pudo conocer, los menores quedaron al cuidado de los abuelos maternos.
«Era una madre entregada y una maestra ejemplar. Sus alumnos la adoraban y sus compañeros la respetaban. Es una pérdida irreparable para la educación en la costa», expresó un vecino.
Con la muerte del agresor, el Ministerio Público y el Cicpc se inclinan a dejar el caso como resuelto en el transcurso de las próximas horas. Sin embargo, las autoridades, una vez más, hicieron un enfático llamado a la reflexión, recordando que este tipo de violencia suele escalar en silencio.
La comunidad de Ocumare de la Costa, aún consternada, se prepara para el sepelio de la profesora en el cementerio local e igualmente de Richard, quien era un fanático de la santería.
LUIS ANTONIO QUINTERO | elsiglo
