Una ola de indignación y dolor recorre la comunidad hispana de Chicago y se extiende hasta el estado Lara, en Venezuela, tras el brutal asesinato de Crisberly Yoelin Rea López, una joven madre de 28 años, presuntamente a manos de su expareja sentimental la madrugada del lunes.

De acuerdo con el reporte oficial del Departamento de Policía de Chicago, los hechos ocurrieron alrededor de las 2:37 a.m. del 8 de diciembre, en la cuadra 9600 de South Avenue N, en el vecindario East Side. La víctima, originaria del sector Cruz Blanca en Barquisimeto y madre de cuatro hijos, perdió la vida de manera violenta en la residencia familiar.
Fuentes cercanas a la familia relataron que el agresor, identificado por las autoridades como Joel Luis Quintero, también de origen venezolano y residente anteriormente en Valencia del estado Carabobo, irrumpió en la vivienda durante la madrugada. Crisberly se encontraba durmiendo junto a sus hijos cuando, según los testimonios, fue arrastrada por el cabello hacia otra habitación.
Los allegados indicaron que el crimen fue motivado por los celos y la negativa de Quintero a aceptar el fin de la relación. Antes de dispararle, el sujeto sometió a Rea López a una severa golpiza, dejándole evidentes hematomas en el rostro. Finalmente, le propinó al menos cinco impactos de bala.
El testimonio
El horror se desarrolló frente a sus cuatro hijos: dos niñas de 12 y 10 años, y dos varones de 8 y 2 años. El agresor intentó incomunicarlos quitándoles sus teléfonos celulares.

Sin embargo, en un acto de desesperada astucia, uno de los menores logró esconder un dispositivo y contactar a su abuela materna en Venezuela, narrando en tiempo real los sonidos del ataque.
Al cesar los disparos, los niños ingresaron al cuarto y encontraron a su madre sin vida en el suelo, una escena descrita por los familiares como «devastadora» y que les ha dejado traumatizados.
El caso quedó en manos de la policía y de los tribunales. Los parientes claman justicia. Crisberly Yoelin Rea López, una mujer que se fue de Venezuela a buscar un mejor destino para sus hijos, no merecía terminar su vida en tales circunstancias.
LUIS ANTONIO QUINTERO | elsiglo
CJL
