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Crisis económica deja «sin uvas de la suerte» a familias de Ribas

Al parecer, este 31 de diciembre los habitantes del municipio José Félix Ribas en el estado Aragua, podrían recibir el Año Nuevo con abrazos, buenos deseos y propósitos renovados, pero sin cumplir al pie de la letra la tradicional comilona de las 12 uvas, una costumbre que por años ha marcado el conteo regresivo de la medianoche en los hogares venezolanos.


Así lo dieron a conocer vendedores de uvas, quienes aseguraron, entre comentarios resignados y alguna que otra sonrisa; que este año la fruta emblemática de fin de año no encabeza la lista de prioridades de muchas familias ribenses, que han optado por destinar sus recursos a otros rubros propios de la temporada decembrina.
Y es que según explicaron los expendedores, cumplir con la tradición completa no resulta tan sencillo como parece. «Si una familia es de cuatro personas, estamos hablando de 48 uvas en total, porque son 12 por cada integrante. Eso ya no es cualquier compra», dijo Ricardo Pérez, resaltando que para muchos bolsillos la inversión resulta cuesta arriba.

PRIMERO LA CENA, DESPUÉS LAS UVAS

Los vendedores coincidieron en que las ventas de uvas han estado relativamente bajas en comparación con años anteriores, principalmente porque las familias están priorizando la compra de los alimentos para la cena de fin de año, algunos dulces tradicionales y en no pocos casos, las esperadas prendas de estreno para recibir el nuevo calendario.
«El cariño y la esperanza no se miden en uvas», señaló Pérez, quien además aseguró que aunque la tradición pueda verse afectada, las familias mantienen intacto el espíritu de la fecha. «La gente recibe el año con el mismo amor, con las mismas peticiones para que el próximo sea mejor, sólo que en algunos casos sin esta costumbre», afirmó.
Esta situación ha hecho que las uvas pasen de ser protagonistas a convertirse en un lujo ocasional, adquirido más por simbolismo que por cantidad, pues muchos optan por comprar apenas lo necesario o en algunos casos, prescindir completamente de ellas.

PRECIOS QUE PESAN EN LA BALANZA

En cuanto a los precios, los comerciantes detallaron que el kilogramo de uva importada se ubica alrededor de 6.000 bolívares, mientras que la uva nacional, que suele ser la más buscada por su menor costo, ronda los 3.800 bolívares, cifras que varían dependiendo del establecimiento y la zona donde se realice la compra.
Estos montos, según los vendedores, influyen directamente en la decisión de los compradores, quienes hacen cálculos rápidos y concluyen que con ese dinero, pueden resolver parte de la cena o completar otros gastos propios de la fecha.
Aún así, algunos consumidores se acercan con la intención de no dejar morir la tradición del todo. «Aunque sea seis uvas, para pedir seis deseos», comentó una compradora entre risas, mientras pagamos un ramito de uvas; reflejando el ingenio con el que muchos han decidido adaptarse a la realidad económica.

ESPERANZA DE ÚLTIMO MINUTO

Pese al panorama, los expendedores mantienen el optimismo y aseguran que las ventas podrían repuntar entre hoy y el 31 de diciembre, tal como ha ocurrido en años anteriores, cuando las compras de último momento sorprenden incluso a los más escépticos.
«Siempre hay quien deja todo para última hora, y las uvas no son la excepción», indicaron, confiando en que el espíritu de Año Nuevo impulse a más personas a mantener viva la tradición, aunque sea en versiones más modestas.
Mientras tanto, en Ribas ya parece estar claro que con uvas o sin ellas, los deseos, las metas y las ganas de un mejor año no se negocian, demostrando que las tradiciones pueden transformarse, pero la esperanza siempre encuentra la forma de colarse en cada hogar cuando el reloj marca la medianoche.

DANIEL MELLADO | elsiglo