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Crece el problema de suministro de gasoil en Aragua

La crisis del diesel golpea con fuerza al gremio de transporte en Maracay. Conductores de camiones denuncian largas jornadas de espera, racionamiento arbitrario y una total desidia por parte de las autoridades. La falta del combustible no solo detiene los motores, sino que congela el ingreso familiar y pone en riesgo la seguridad alimentaria de los trabajadores.

Las colas se mantienen en las estaciones de servicio locales

Juan Colina, transportista dedicado al traslado de personal en empresas, aseguró que el sector vive un retroceso inaceptable. Durante dos meses hubo una mejora aparente en el suministro, pero ahora todo volvió a la precariedad. «El estrés es demasiado grande», confesó el conductor.

Colina relató que perdió un fin de semana completo esperando la llegada del gasoil. «Estuvimos todo el sábado y domingo sin trabajar porque nunca llegó el combustible», explicó. El profesional del volante calificó la situación como una «desidia total» por parte de las autoridades.

El camionero afirmó que la incertidumbre diaria lo obliga a gestionar préstamos de combustible con colegas y compañeros del gremio, para cumplir con sus compromisos laborales. «Uno vive bajo dependencia de quienes administran el despacho», sentenció. La carga psicológica que enfrenta a diario es tan pesada como la mercancía que transporta.

Racionamiento insuficiente

Luis Quiñones, otro afectado por la crisis, debe madrugar desde las 2:00 de la mañana para hacer fila en las estaciones de servicio. Sin embargo, el esfuerzo físico no garantiza el acceso al combustible. El conductor denunció que muchas veces el despacho se retrasa o simplemente no ocurre.

El suministro de gasoil se mantiene limitado en la región

Quiñones explicó que algunas estaciones cuentan con planta eléctrica funcional, lo que descarta falta de despacho por cortes eléctricos. «El problema es la ausencia física de la gandola», aclaró. Cuando el combustible llega, el racionamiento es arbitrario y limitado a un máximo de 80 litros por unidad.

Esa cantidad resulta insuficiente para la planificación logística de cualquier transportista. «Con 80 litros no puedo planificar mis viajes, solo sobrevivo al día», señaló. El conductor aseguró que el desabastecimiento de combustible afecta directamente su capacidad financiera para llevar comida a la casa. Sin poder mover el camión, depende de «bonos» para cubrir sus necesidades básicas.

Solidaridad gremial

Pablo Carrillo, también conductor de camiones diésel, señaló que el personal de las estaciones de servicio no ofrece cronogramas ni explica la disponibilidad del recurso. «No hay canales oficiales, la incertidumbre es total», declaró.

Ante el silencio institucional, Carrillo dijo que los transportistas han creado una red paralela de auxilio mutuo. «Nos prestamos combustible entre compañeros para no paralizarnos», reveló. El sistema se basa en préstamos de 20 litros, el volumen mínimo crítico para asegurar una jornada básica de trabajo.

El camionero aseguró que esta «economía del préstamo» evita el colapso total del sector. «Si no trabajamos, no nos pagan; así de sencillo», enfatizó. Carrillo lamentó que la logística formal haya dejado de ser una gestión técnica para convertirse en un evento azaroso, sin ninguna predictibilidad.

RODOLFO GAMARRA | elsiglo

CJL