Una luz de esperanza se enciende en las costas de Venezuela, un país bendecido con un litoral inmenso y una biodiversidad marina incalculable. Lejos de la indolencia, cada vez más voces y manos se alzan para proteger estos santuarios naturales.

En el marco del Día Mundial de las Playas, la noble causa de la conservación marina convocó a al voluntariado, en las orillas de Chichiriviche de la Costa, en el estado La Guaira.
Para esta actividad, un grupo de apasionados buzos aragüeños de la Fundación Arrecifes de Venezuela se sumaron a la misión de devolverle al mar la pureza que le fue arrebatada por la mano del hombre.
La escuela de buceo Scubatec lideró la jornada que a nivel nacional fue organizada por la Fundación para la Defensa de la Naturaleza (Fudena). La actividad que se extendió desde la superficie hasta las profundidades.
Los niños del pueblo, con su inocencia y energía, se convirtieron en los protagonistas de la limpieza en la superficie, supervisados por los adultos que les guiaban en cada paso.
Mientras tanto, en las tranquilas aguas, alrededor de 25 buzos se sumergieron en una danza silenciosa para sanar el lecho marino.

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Un rayito de esperanza
Los resultados de la jornada fueron alentadores. En la superficie, la recolección alcanzó casi 300 kilos de basura, pero la verdadera victoria se halló bajo el agua.
María Victoria García, representante de Scubatec y organizadora del evento, compartió con emoción el balance final: «Terminando la jornada con 293 kilogramos de basura en la superficie, de los cuales 231 kilogramos fueron de desechos orgánicos y 62 kilos de plástico».
«En cuanto al fondo marino, 21 kilos 900 gramos. Un número alentador porque es bastante bajo, eso indica que se ha mantenido la iniciativa de mantener estos espacios libres de desechos», precisó García.
Este resultado es un testimonio de la dedicación de quienes habitan la zona, cuidando de sus playas y evitando que la basura llegue al fondo marino.
«Tenemos la esperanza de que para el año que viene vamos a recoger mucho menos», expresó García.
En otro orden de ideas, María Olga Vargas, presidenta de la Fundación Arrecifes de Venezuela, destacó el espíritu de la jornada. «Fue una jornada extraordinaria, salir con poca basura subacuática es un indicativo que los visitantes y la comunidad cuidan su playa», afirmó.
Por otra parte, mencionó que entre los hallazgos subacuáticos se pudo notar una importante cantidad de nylon, un rastro de la pesca artesanal de la zona.
Asimismo, Vargas extendió su profundo agradecimiento a los anfitriones. «Estamos realmente agradecidos con la operadora de buceo que nos invitó, nos recibieron con los brazos abiertos, realmente fue una organización impecable», dijo.
La jornada en Chichiriviche de la Costa es un ejemplo de que la conservación no es una utopía. Es una realidad que se construye con pequeñas acciones, con manos que se ensucian para sanar la naturaleza.
CHIQUINQUIRÁ RIVERO | elsiglo
MG
