La recuperación de las residencias Castel Grand II y Abitare 2003 avanza a paso firme en Turmero, gracias a un trabajo articulado entre la Alcaldía de Santiago Mariño, la Gobernación del estado y los ministerios competentes. Las edificaciones, que actualmente se mantienen bajo la clasificación de riesgo Código Amarillo, son el foco de una intervención integral de servicios, paredes y mampostería que busca devolver la seguridad a las familias afectadas.

La integridad estructural de ambas torres, compuesta por vigas y columnas, se mantiene intacta según los informes técnicos. Sin embargo, los daños en los elementos no estructurales, como paredes y mampostería, han obligado a mantener los edificios desocupados. La meta principal es mitigar estos riesgos internos para transitar al Código Verde, lo que permitirá el retorno seguro de los residentes.
En la Residencia Castel Grand II, las labores de recuperación iniciaron el pasado lunes 13 de julio, con el proceso de demolición de las paredes internas que presentaban inestabilidad. El propietario Darío Moreno explicó que, ya se ha comenzado la reconstrucción de los muros para devolver la seguridad a las viviendas.

«Gracias a Dios no hubo pérdidas humanas; material, mucho, pero del resto estamos todos bien», expresó Moreno con alivio. El residente destacó que la afectación de la mampostería se concentra de forma crítica entre el piso 1 y el piso 5, siendo estas las zonas donde el impacto fue de mayor magnitud.
El complejo, que consta de 14 pisos y alberga aproximadamente a 30 familias, permanece desocupado por la restricción producto de los trabajos y medidas de seguridad. El propietario manifestó su agradecimiento por la rápida respuesta de las autoridades, señalando que la Alcaldía y la Gobernación han asumido el suministro total de materiales y la movilización de la mano de obra calificada.
INTERVENCIÓN EN ABITARE 2003
En el complejo Abitare 2003, la gestión comunitaria ha sido clave para agilizar los procesos. Leomar Caraballo, miembro del comité de copropietarios, detalló que la coordinación directa con el alcalde, Joana Sánchez ha permitido canalizar recursos de manera eficiente. Actualmente, se ejecutan trabajos activos en el lobby y se ha priorizado la recuperación de 10 apartamentos críticos.
«El enfoque comunitario nos ha permitido avanzar», afirmó Caraballo, quien informó que las cuadrillas se han desplegado desde la planta baja hasta el piso 9, que es el segmento de mayor afectación. En cuanto a los servicios, el agua ya está activo, mientras que el gas se encuentra en fase de pruebas finales de hermeticidad a cargo de Aragua Gas y PDVSA Gas.
Los ascensores se mantienen inactivos por seguridad, a la espera de un informe final. La meta es que los apartamentos más dañados lleguen a la fase de acabado para que los copropietarios puedan encargarse de la pintura. La transición a Código Verde para este complejo está estimada para mediados de la próxima semana.
EVALUACIÓN TÉCNICA
El ingeniero Jesús Medina, encargado de la supervisión técnica por parte de la alcaldía, brindó un panorama detallado de los avances. Los trabajos, que iniciaron el 8 de julio, cuentan con una fuerza laboral de 47 trabajadores, incluyendo personal del Ministerio de Obras Públicas, la Alcaldía, ingenieros eléctricos, personal de Hidroven y voluntarios comunitarios.
«Los daños son exclusivamente en elementos no estructurales», recalcó el ingeniero para despejar dudas sobre la solidez de la torre. Medina detalló que el avance en el lobby es de 30 por ciento, mientras que la recuperación de los apartamentos prioritarios alcanza 50 por ciento.
El ingeniero proyectó que los trabajos de mampostería y reconstrucción de paredes en Abitare 2003 concluirán en un plazo de una a dos semanas, mientras que la culminación estética del lobby podría tomar de dos a tres meses. Aunque el foco crítico está en los primeros nueve pisos, la meta es la reparación total de los 160 apartamentos que conforman el complejo.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA
