El auditorio Carlos Marx de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (Faces) de la Universidad Central de Venezuela, se convirtió este jueves en el epicentro de un análisis profundo con el desarrollo del foro «Implicaciones y Desafíos de la Nueva Reforma Petrolera», en marco a la reforma de la Ley de Hidrocarburos.

Este encuentro reunió a mentes brillantes especializadas en el sector para trazar una hoja de ruta para fortalecer la industria petrolera venezolana y surge en un momento crucial para este importante motor económico de la nación.
Ante esta nueva coyuntura, la academia levanta la voz para exponer sus proyecciones sobre el futuro y los retos desafiantes que debe afrontar este sector para regresar a la capacidad productiva de décadas pasadas.
Dicho foro contó como invitado al rector de la UCV, Dr. Víctor Rago Albujas, y estuvo liderado por el decano de Faces, Luis Angarita, quienes lideraron un encuentro que no solo buscó diseccionar el marco legal vigente sino que sirvió de plataforma para anunciar la creación del Centro de Estudios Energéticos de la UCV, espacio interdisciplinario que promete ser el puente definitivo entre la investigación científica y el desarrollo productivo del país.
«Son movimientos de convergencias en dirección de un campo de problemas complejos, que comprende la participación como mínimo en la primera etapa de al menos cuatro facultades», expresó Rago en su intervención.
El rector destacó que en el futuro a esta iniciativa no solo se circunscriban los técnicos, ya que el tema va más allá de la explotación de los recursos energéticos como gas y petróleo, sino que tiene que ver con la salud del planeta tierra. «No hay universidad moderna en el mundo que no deba incorporar ese crucial punto a su agenda institucional, nosotros estamos procurando hacerlo», enfatizó Rago.
ANALIZANDO LA REALIDAD PETROLERA
Por su parte, el decano de Faces, Luis Angarita, destacó que el foro reunió a especialistas en la materia como a Francisco Monaldi, director del Programa Latinoamericano de Energía de la Universidad de Rice en Houston, la presidenta de la Asociación Venezolana de Hidrocarburos (AVHI), Cristina Tovar, y Luis Xavier Grisanti, profesor de la UCV, del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) y de la Universidad Simón Bolívar, quienes en conjunto se enfocaron en evaluar la viabilidad de las inversiones y el éxito de los procesos actuales de la industria, que está bajo la lupa del conocimiento técnico.
Para el decano, la contribución de la «casa que vence la sombra», va más allá de las aulas. Se trata de una maquinaria de análisis que abarca desde la geología hasta la petroquímica, buscando soluciones sostenibles para una nación en busca de apertura económica.
Según Angarita, la misión de la universidad es clara y está respaldada por su compromiso histórico, destacando la investigación multidisciplinaria desde estudios de factibilidad económica y viabilidad tributaria hasta la madurez de los pozos.
«Es la universidad la casa que crea todos estos análisis prospectivos que puede contribuir desde la investigación a toda la industria petrolera que está por crecer. Es nuestra naturaleza como universidad autónoma contribuir al desarrollo integral y sostenible de la nación con visión doctrinaria y producción académica», concretó.
ESTÁNDARES E INSTITUCIONALIDAD DEL PETRÓLEO

Para el profesor Luis Xavier Grisanti, la industria gasífera y petrolera de Venezuela es el nuevo atractivo para los inversionistas internacionales que, a pesar de las sanciones vigentes de Estados Unidos, ahora se canalizan a través de Ley de Hidrocarburos, y en el marco de la Licencia 50A, que buscan facilitar la inversión al establecer un entorno de seguridad jurídica y competitividad.
Asimismo, mencionó la aparición de novedosas condiciones, que son esenciales para el crecimiento del sector, como la necesidad de estándares internacionales de operación, institucionalidad en Pdvsa y cumplir con normativas de transición energética y descarbonización.
«Esto nos coloca en una realidad nueva que debemos aprovechar. Venezuela está en una oportunidad verdaderamente única para poder relanzar, para poder reactivar su industria del petróleo y el gas, y en ese contexto es que se ha aprobado la nueva reforma de la Ley de Hidrocarburos», agregó.
También enfatizó que hay cinco condiciones para que se materialice el verdadero reimpulso de la industria energética en el país, empezando por la seguridad jurídica, la «estabilidad contractual, seguridad física. El segundo de ello es el tener un modelo de negocios competitivos a nivel internacional, con una presión tributaria que sea similar, y la nueva ley permite tener presente, no solamente la rentabilidad del proyecto sino también la competitividad internacional, que debemos tener con respecto a nuestros competidores en las Américas», aclaró.
Grisanti continuó explicando que el tercer elemento es fortalecer los estándares internacionales de higiene, seguridad, salud y ambiente, para que la labor en las zonas de operaciones petroleras esté en óptimas condiciones.
También destacó que la tercera condición busca restablecer la institucionalidad del Ministerio de Hidrocarburos; «cosa que también se ha iniciado y lo vemos con buenos ojos esa institucionalidad profesional, basada en la transparencia y en la competencia como criterios fundamentales para la promoción del talento humano», añadió.
El especialista consideró que de esta forma se sumará talento humano calificado, para luego poder posicionar al petróleo y al gas natural de Venezuela mediante normativas internacionales.
En materia de transición energética, descarbonización y emisiones neutras de efecto invernadero, Grisanti precisó que las grandes empresas petroleras del mundo ya están tomando conciencia para mitigar los daños ambientales. «En el futuro todas las grandes empresas petroleras lo harán y nosotros como nación con vastos recursos de hidrocarburos, debemos ir también en esa dirección de la descarbonización», estimó.
Mencionó además que a medida de que Estados Unidos vaya otorgando licencias, más temprano que tarde se podrán levantar las macro sanciones financieras y económicas que fueron impuestas a la industria petrolera.
«Dentro de ello está la licencia 50 que también permite las operaciones en Venezuela de empresas internacionales distintas a los Estados Unidos», precisó.
Si se dan todas esas condiciones de seguridad jurídica, a la par de reformas en aspectos tributarios y la recuperación de los servicios públicos de la nación, como la energía eléctrica, Grisanti considera que se pueda garantizar la llegada de empresas medianas y pequeñas del sector petrolero.
«Lo ideal será el levantamiento definitivo de todas las sanciones al país», concretó.

RETOS EN EL TEMA TRIBUTARIO
Mientras que para Leonardo Palacios, abogado tributarista, el complejo tablero de la economía venezolana y la reciente reforma al sistema tributario, aplicado al sector de los hidrocarburos, emerge como una señal de pragmatismo y ajuste a la realidad global. Para el jurista, el país transita hacia una simplificación necesaria, fundamentada en un régimen de hidrocarburos integrado que busca devolver el atractivo a la industria primaria nacional.
Palacios considera que este nuevo esquema no es solo una modificación técnica, sino un cambio de paradigma, destacando que la Ley Orgánica de Hidrocarburos ahora contempla la eliminación de diversos tributos que, si bien tenían una significación histórica, en la práctica se habían convertido en obstáculos molestos que no generaban una recaudación esencial.
Al mismo tiempo, comentó que se ha procedido a la exclusión de contribuciones parafiscales que afectan directamente la «neutralidad externa» de Venezuela, restándole competitividad frente a otros mercados petroleros.
A juicio de Palacios, uno de los puntos críticos que alejaba la inversión extranjera era la carga excesiva impuesta por las contribuciones especiales sobre ganancias exorbitantes y excesivas. Al integrar estos elementos y ajustar las regalías, el sistema busca un equilibrio que permita al Estado recaudar de manera efectiva sin asfixiar la operatividad de las empresas foráneas y nacionales.
Palacios introduce un concepto vital: el «desparrame fiscal». Se trata del efecto multiplicador que esta apertura y desregularización promete generar en la economía. Aunque el especialista advierte que es difícil cuantificar el impacto en porcentajes exactos, asegura que el avance en temas como la tributación vinculada a medios alternativos de resolución de conflictos es un paso gigante respecto al ordenamiento anterior. No obstante la clave del éxito no reside solo en la letra de la ley, sino en la seguridad jurídica, el cumplimiento de los contratos y el compromiso del Ejecutivo nacional para recuperar la producción.
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No obstante, este optimismo en el sector energético contrasta con la cautela ante la Ley de Protección de los Derechos Socioeconómicos. Palacios advierte que, mientras el sector hidrocarburos avanza, esta legislación podría significar un retroceso.
Pero el jurista aboga por un proceso de apertura real que incorpore las visiones del sector productivo, la academia y los consumidores. «Las leyes no pueden obstaculizar el normal desenvolvimiento de la economía», afirma Palacios, utilizando una metáfora contundente: la economía es como un río que puede ser embaulado, pero si se rompe su cauce natural mediante una concepción planificada y rígida, el resultado inevitable es el desastre.
El reto para Venezuela, según el experto, es evitar que las leyes se conviertan en camisas de fuerza. El objetivo final debe ser que el resto del ordenamiento jurídico se contagie de la apertura económica que hoy promete el sector de los hidrocarburos, permitiendo que la inversión fluya de nuevo hacia el país.
LINO HIDALGO | elsiglo
