En el municipio José Ángel Lamas, el recuerdo del pasado 24 de junio se mantiene vivo entre la nostalgia y la gratitud, demostrando que la mayor fortaleza del ciudadano es su capacidad de levantarse y apoyar al prójimo en los momentos más difíciles.

Al tener un mes de la tragedia, el sentimiento de dolor sigue presente en los ojos de los venezolanos, pero se acompaña de una profunda reflexión sobre el valor de la vida. En las calles de Lamas, se ha podido constatar que la comunidad se mantiene de pie, actuando como un «guerrero sin espada» que busca siempre la luz al final del túnel. Para los ciudadanos, este tiempo ha servido para entender que no hay nada más valioso que vivir y mantener el sentido de humanidad y ayuda mutua.

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VOCES DE HERMANDAD Y EMPATÍA
La respuesta ante el desastre ha puesto de manifiesto la calidad humana del gentilicio. Carlos Gutiérrez, vecino de la zona, destacó la unión nacional: «Menos mal que nosotros los venezolanos somos de la forma más eficaz que nos condolemos de nuestro hermano; lo que le pase a ellos nos pasa a nosotros». En sintonía con este sentimiento, Franco Colina manifestó, la conmoción vivida: «Me dejó muy conmocionado porque es algo que nunca esperamos, siempre hemos podido salir adelante dentro de lo que cabe, dentro de todo lo que está pasando».
Por su parte, Magda Pérez ofrece una reflexión sobre la pérdida y la necesidad de apoyo emocional constante, «esto que pasó no se recupera jamás. Puede que volvamos a construir casas, pero lo que se perdió no regresa. Esa es la tristeza que embarga los corazones».

Pérez hace un llamado a la solidaridad con quienes sufrieron daños mayores: «Estar en pie es fácil, pero hay que pensar por los que cayeron de verdad, para ellos mucho apoyo. Aquí es donde medimos la empatía, donde sabemos la calidad humana que tenemos».
LA VIDA CONTINÚA ENTRE LAS ADVERSIDADES
El testimonio de Francisco Iriarte relató, cómo el evento lo sorprendió en la cotidianidad de su hogar: «Yo estaba en mi casa cuando eso, me estaba bañando. Pensé que era que me había dado un mareo. Cuando siento que se comienza a mover aquello, veo que al tanque subterráneo el agua le salía por los lados. Decía: ‘No, chico, esto está feo». A pesar del impacto, su mensaje es de esperanza, «la vida no se detiene, la vida continúa así entre las adversidades; nosotros los venezolanos nos crecemos en los momentos difíciles», acotó.

Hoy, Venezuela no solo honra a las víctimas y recuerda el susto vivido, sino que abraza la enseñanza de que la preparación y la humanidad son fundamentales para el futuro.
Todo el territorio aragüeño, cierra este primer mes con la mirada puesta en el mañana, demostrando que, mientras haya vida y voluntad de ayuda, el camino hacia la recuperación sigue abierto, el mensaje es a no de caer. Que sin duda sí, la vida continúa, porque tienes la dicha de ver a tus seres amados, la fortuna de estar completos. Amaneces y tienes un techo sólido, lo que se vivió hace un mes es un recordatorio que no hay golpe bajo que haga perder a unos seres inquebrantable.
YAJAIMAR OJEDA | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA
MG
