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Murieron dos hermanos tras colisionar moto donde viajaban contra una gandola

Producto de un trágico accidente de tránsito registrado en horas de la noche de este miércoles 22 de julio, fallecieron dos hermanos en la Autopista Regional del Centro (ARC), en el tramo sentido Caracas-Maracay, específicamente a la altura del kilómetro 78, a pocos metros de llegar al peaje de La Victoria.


Las víctimas fatales fueron identificadas por sus familiares como Mario Jimmy Matos Mendoza, de 26 años de edad, exfuncionario de la Policía Nacional Bolivariana (PNB); y su hermano Mairon Simón Matos Mendoza, de 34 años, exintegrante de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).


De acuerdo con el reporte preliminar, el percance ocurrió aproximadamente a las 7:50 p.m., cuando ambos ciudadanos se desplazaban a bordo de una motocicleta. Por causas que aún investigan las autoridades competentes, la unidad de dos ruedas se estrelló de manera aparatosa contra una gandola que se encontraba aparentemente accidentada, en la zona del hombrillo.


Producto del fuerte impacto, los hermanos Matos Mendoza sufrieron traumatismos múltiples y lesiones de gravedad que les causaron la muerte de manera instantánea en el lugar de los hechos.


Testigos presenciales señalaron que el conductor del vehículo pesado se habría quedado accidentado a un costado de la arteria vial sin colocar las debidas señales de advertencia (triángulos de seguridad).


Asimismo, se presume que el chofer huyó del sitio tras el impacto. Esta hipótesis está siendo verificada por comisiones de Tránsito Terrestre de la PNB.


Se conoció de manera extraoficial que ambos ciudadanos habían solicitado la baja de sus respectivos cuerpos de seguridad tiempo atrás para emigrar en busca de mejores oportunidades.

Mario Jimmy Matos Mendoza, muerto


Recientemente habían regresado a Venezuela y, según allegados, se encontraban realizando los trámites para reincorporarse a sus funciones policiales y militares.


Las víctimas fatales eran residentes de la zona e integrantes de una familia apreciada en la comunidad de El Castaño, donde amigos y conocidos expresaron su consternación ante la irreparable pérdida, recordándolos como personas trabajadoras y excepcionales.


Los cuerpos fueron levantados por las autoridades correspondientes y trasladados a la sede del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) en Caña de Azúcar para las experticias de ley.

LA VIDA EN UN SEGUNDO
Las carreteras y avenidas del país, principalmente de Aragua, siguen siendo el escenario silencioso de tragedias diarias que dejan familias destrozadas.


Una vez más, la realidad en el asfalto obliga a lanzar un llamado urgente a la colectividad: conducir una motocicleta sin tomar las precauciones mínimas reduce los destinos del conductor a solo dos alternativas trágicas: el área de emergencias de un centro asistencial o la morgue.

Mairon Simón Matos Mendoza, muerto


No se trata de alarmismo, sino de una estadística dolorosa que se repite a diario. En la vía, la diferencia entre llegar a casa o convertirse en una cifra más se mide en fracciones de segundo, y lamentablemente, cuando el choque ocurre, no hay margen para la marcha atrás ni para los lamentos.


Estar al volante o al mando de un manubrio exige madurez y responsabilidad. Usar el casco de seguridad abrochado correctamente, respetar los límites de velocidad y evitar maniobras imprudentes no son solo exigencias del reglamento de tránsito; son, en esencia, declaraciones directas de amor por la propia vida y por la de quienes esperan en casa.


La velocidad ofrece una falsa sensación de control que se desvanece al menor imprevisto: un tramo oscuro, un vehículo accidentado o una mancha de aceite. El equipo de protección no es un adorno ni un trámite para evitar una multa, es la única barrera real entre el cuerpo humano y el impacto fatal.


El llamado de atención queda sobre la mesa para cada ciudadano que enciende un motor: en la vía, la prisa nunca valdrá más que la vida. Reflexionar a tiempo es la única garantía para seguir recorriendo el camino.

LUIS ANTONIO QUINTERO | elsiglo