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El veterinario es la primera línea de defensa contra las enfermedades que afectan la humanidad

El médico veterinario es un pilar fundamental para la salud pública y la seguridad alimentaria, un rol que a menudo pasa desapercibido. En el marco del Día del Médico Veterinario, la profesión se presenta como una ciencia integral y multidisciplinaria, cuyo impacto se extiende mucho más allá del cuidado de los animales domésticos.


Bajo el concepto de «Una Sola Salud», promovido por las Naciones Unidas, se reconoce que la salud humana y la animal están intrínsecamente vinculadas. La Dra. Bexy Rojas Moreno, médico veterinario con 40 años de trayectoria y actual directora del Consejo de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Central de Venezuela (UCV) campus Maracay, explicó que el veterinario actúa como la primera línea de defensa contra enfermedades que afectan a la humanidad.


«El médico veterinario es tal vez la carrera más completa que hay porque tiene que ver absolutamente con todas las especies, incluyendo el ser humano», afirma la experta.


La profesión abarca un espectro que va desde el control de zoonosis y la garantía de la inocuidad de los alimentos, hasta la investigación biomédica y la conservación de la fauna silvestre. Su campo de acción es vasto, incluyendo la producción animal, la gestión de zoológicos y el desarrollo de especializaciones clínicas como la oftalmología y la cardiología. «Bien lo dijo Pasteur, que aunque la medicina curaba al hombre, la veterinaria realmente es la que cura a la humanidad», destacó la doctora, subrayando la relevancia social de su disciplina.

Dra. Bexy Rojas Moreno: «Trabajamos prácticamente sin sueldo. Pero aquí estamos con la misma mística»

LA CRISIS ACADÉMICA
A pesar de su importancia estratégica, la formación de nuevos profesionales atraviesa por un periodo de dificultades críticas. La falta de inversión ha golpeado duramente a las universidades, y la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UCV no es la excepción. La Dra. Rojas Moreno señaló que la generación de conocimiento científico se ha visto severamente afectada por la falta de presupuesto, lo que ha forzado a la institución a buscar alianzas con el sector privado.


«Trabajamos prácticamente sin sueldo. Pero aquí estamos con la misma mística, el mismo amor, el mismo compromiso y la misma entrega por nuestra institución», declaró la directora. Esta realidad se refleja en la desproporción crítica entre la matrícula estudiantil, que supera los 500 alumnos, y el reducido cuerpo docente, compuesto por apenas 39 profesores. Esta situación obliga a los académicos a asumir funciones de docencia, investigación, extensión y gerencia administrativa de manera simultánea.

VOCACIÓN Y DISCIPLINA
Ante este panorama, el compromiso institucional y la vocación se erigen como los pilares que sostienen la formación de calidad. La UCV mantiene su compromiso de formar profesionales de tercer y cuarto nivel, como especialistas y doctores, a pesar de las adversidades salariales que dificultan la retención de talento. El ingreso a la facultad se realiza a través del sistema SIMADI y la OPSU, pero la exigencia académica se mantiene firme.


«Estamos trabajando con seres vivos… eso significa que no podemos fallar, no podemos permitirnos equivocarnos en los diagnósticos o en las decisiones que tomemos», enfatizó la Dra. Rojas Moreno. La disciplina, la ética y la actualización permanente son cualidades indispensables para los estudiantes, quienes deben entender la responsabilidad que implica su futura profesión.


«Es imperativo definir con precisión las funciones del médico veterinario para evitar conflictos de competencia con otras profesiones y asegurar que su rol sea reconocido plenamente por el Estado y la sociedad», agrega la experta, subrayando la urgencia de actualizar la normativa legal vigente.

NO SE LIMITA A LAS AULAS
La Facultad también mantiene una labor de extensión activa en las comunidades, involucrando a productores y amas de casa para garantizar que la ciencia veterinaria tenga un impacto social tangible. «La universidad no se limita a las aulas; mantenemos una presencia activa en las comunidades a través de programas de extensión», comentó la directora, y destacó el trabajo de campo que involucra a los usuarios de las tecnologías generadas en la facultad.


La medicina veterinaria se posiciona como una de las carreras más completas, cuyo rol es fundamental en cada área donde existe interacción entre humanos y animales. La resiliencia de la Facultad, como bien lo expresa su directora, se sostiene en la mística y el amor por una labor que cura no solo a los animales, sino a la humanidad entera.

RODOLFO GAMARRA | elsiglo