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Avanza la reconstrucción de la Torre Cuatricentenaria

Cuando se cumplen 22 días del doblete sísmico que fracturó la normalidad de la Torre Cuatricentenaria de Cagua, sus residentes se muestran esperanzados ya que los pasillos de los 23 pisos se han convertido en espacios de reconstrucción y esperanza.

Avanza la reconstrucción de la edificación


Efectivamente, las cuadrillas de trabajo y los entes gubernamentales avanzan en la estabilización de los primeros niveles.
Los 156 propietarios de los 92 apartamentos afectados libran una batalla silenciosa: la de habitar una estructura que, aunque se mantiene en pie, aún carece del calor de hogar y de servicios básicos.

Andrea González, residente


Al respecto, Andrea González señaló a elsiglo que, aunque ya pueden regresar, «hasta el momento no contamos con servicio eléctrico, telecomunicaciones, gas y agua», y añadió con preocupación que el, «ascensor se vio bastante afectado».


También hay que reflejar que la transformación física es visible, ya los primeros tres pisos muestran otra cara, incluyendo escaleras y paredes, lo que genera cierta calma entre los residentes. Incluso han podido fortalecerse en la unión y la cercanía vecinal que surge de las tragedias.

CUSTODIOS DE LA OBRA
Lo que hace audaz y novedoso este proceso es el modelo de gestión comunitaria que ha resurgido en esta emergencia. Los propietarios no son meros espectadores; se han convertido en custodios de obra. «Hemos estado todos los días aquí constantes haciéndole acompañamientos a los trabajadores, añadió González.


El temor y la irritabilidad son factores presentes, es una incertidumbre que genera en la comunidad, son 20 años de recuerdos que se movieron en 39 segundos. Pero los 156 residentes de la Cuatricentaria pueden seguir construyendo más historias para relatar.
En este sentido, la Torre actualmente no es solo un edificio en reparación, es el símbolo de una comunidad que se niega a ser invisible y que resurge en la adversidad.


Ya el avance técnico es un triunfo, pero el éxito real se medirá cuando el primer ascensor suba y el agua corra por las tuberías de los 23 pisos.


Y aunque el camino sea complejo y la tierra pudo haber agrietado el concreto, la adversidad no pudo derrotar los corazones y la voluntad de hierro de las 156 personas que sobrevivieron a una tragedia y ahora reconstruyen sus vidas.

YAJAIMAR OJEDA | elsiglo