El deterioro progresivo de la infraestructura vial se ha convertido en una constante preocupación para los habitantes de Santa Rita, municipio Francisco Linares Alcántara, quienes diariamente deben sortear los peligros de un puente peatonal en condiciones críticas.
La estructura, que sirve como arteria principal para el flujo de personas en la zona, y de algunos vehículos livianos, presenta fallas graves que amenazan la seguridad de cientos de personas.

A pesar de los constantes reclamos de los vecinos, las promesas gubernamentales parecen haberse quedado estancadas en el plano de las inspecciones técnicas, sin que hasta la fecha se haya ejecutado una solución definitiva.

Dairys Vásquez, residente de la zona, indicó que desde hace años que vive en la comunidad el puente están en condiciones lamentable. «Sí, igualito, se va empeorando más», mencionó.
Antes de ser entrevistada, Vásquez agregó que le costó subir al puente peatonal con dirección de Las Malvinas a Costa del Río, ya que le faltan al menos dos escalones.
Cansada de esta situación, la afectada espera que el gobierno local y regional se aboquen a reparar el puente, siendo este un clamor unánime entre quienes se ven obligados a transitar por allí ante la falta de alternativas viables para movilizarse.
«Ya es hora porque imagínate, se llega a caer este puente, ¿cómo circula uno por acá?», cuestiona Vázquez al ser consultada sobre la necesidad de que el gobierno local repare la vía a la brevedad posible.
TIENE VARIOS AÑOS ASÍ
El problema de este puente no es reciente, sino que forma parte de una larga historia de desatención que se remonta a décadas atrás, según los fundadores del sector.
Con el crecimiento demográfico de las zonas adyacentes, la estructura original fue modificada de manera precaria, sin recibir un mantenimiento técnico adecuado y sostenido a lo largo de los años.

Al respecto, María Meza mencionó que primero el puente era pequeño, pero luego lo ampliaron para facilitar el acceso a los vehículos. «Pero más nunca le han hecho más nada», explicó María Meza, quien reside en el sector de Las Malvinas desde hace más de cuarenta años.
Importante acotar que la falta de mantenimiento preventivo y correctivo agrava la vulnerabilidad de la infraestructura, especialmente frente a las dinámicas ambientales de la zona, especialmente en las temporadas de lluvias representan un factor de riesgo adicional, ya que la crecida del caudal cercano suele desbordarse e inundar los accesos, complicando aún más la situación de los transeúntes.
«Antes todo esto se llenaba más hasta la esquina, pero ahorita no», recuerda Meza, señalando que aunque recientemente las inundaciones han disminuido gracias a algunos trabajos en la tierra, no obstante el peligro de quedar atrapados sigue latente.
El viaducto sigue siendo de importancia para conectar a múltiples sectores populares de la parroquia Santa Rita, los cuales quedarían completamente aislados si la estructura llega a ceder.
El puente funciona como el único enlace directo hacia la avenida principal por donde transita el transporte público, afectando la movilidad de diversas barriadas de la periferia.
«Costa del Río, Los Jabillos, todo eso, Las Tumbas, todos esos barrios comunicados a Santa Rita, pues», detalla Meza al enumerar las comunidades que dependen directamente de esta vía.
A esta lista de sectores afectados se suman también zonas como Las Malvinas, El Charal, la urbanización Ezequiel Zamora y los sectores de Seacoró, consolidando un amplio perímetro residencial que quedaría incomunicado.

El único aspecto que los vecinos reconocen como positivo dentro de la gestión ambiental de la zona es el mantenimiento del cauce, el cual ha evitado males mayores durante el invierno. «Siempre vienen a limpiar cuando ya viene el tiempo de lluvia», admite Meza respecto a las labores de dragado y remoción de maleza.
No obstante, la limpieza del río es insuficiente si el puente mismo sigue debilitándose, por lo que la comunidad mantiene la esperanza puesta en una pronta restauración de la estructura vial. «Si Dios quiere», finaliza Meza, anhelando una pronta solución institucional.
LINO HIDALGO | elsiglo
