El ingeniero Gustavo Coronel Delgado, especialista en estructuras sismorresistentes, alertó sobre la gigantesca escala de los daños materiales dejados por el reciente movimiento telúrico en el país. El experto precisó que, debido a la magnitud del impacto en el inventario de edificaciones, se estima necesario evaluar un mínimo de 100,000 edificaciones a nivel nacional, una meta inicial que probablemente sea superada a medida que avancen los diagnósticos en todo el territorio.

Coronel Delgado enfatizó que la población y el gremio técnico se enfrentan a un gran terremoto, con una magnitud que no se experimentaba en el país desde hacía mucho tiempo. El especialista no dudó en comparar este suceso con los sismos históricos más devastadores de nuestro pasado, haciendo mención a los eventos de 1812 y 1900, y afirmando categóricamente que este movimiento telúrico fue significativamente más grande que el ocurrido en el año 1967.
Ante este escenario sin precedentes para la actual generación de profesionales, se está realizando un esfuerzo conjunto e inédito para capacitar a miles de ingenieros encargados de los diagnósticos, contando con el apoyo fundamental de la Universidad Central de Venezuela (UCV), el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) y la comisión presidencial para habitabilidad.
Causas y comportamiento estructural: diagnóstico por zonas
El ingeniero explicó que el parque de edificaciones del país refleja una gran heterogeneidad, encontrándose tanto construcciones viejas diseñadas con normativas antiguas (hoy consideradas insuficientes o poco rigurosas), como estructuras modernas. Esto explica por qué algunos edificios antiguos resistieron de forma óptima mientras que estructuras jóvenes —o edificaciones más jóvenes— sufrieron colapsos estructurales en zonas de alta severidad como Caraballeda.
Asimismo, detalló las causas específicas del impacto según la región afectada:
Caracas (Los Palos Grandes y San Bernardino): Los daños severos en estos sectores se atribuyen directamente al tipo de suelo. El «depósito del suelo» produjo un fenómeno de amplificación de las vibraciones sísmicas, repitiendo el patrón destructivo ya evidenciado en el terremoto de 1967.
La Guaira: En la región costera, el «ambiente marino» jugó un papel adverso. La exposición prolongada a la corrosión deterioró el concreto y las estructuras a lo largo del tiempo, debido a que hace 50 años no se contaban con las previsiones constructivas actuales.
Mitos sobre los materiales: El experto desmintió los rumores esparcidos en redes sociales sobre el uso del poliestireno expandido (coloquialmente conocido como anime). Aclaró que es un material termoacústico válido para losas o cerramientos, pero en ningún caso es estructural, ya que las edificaciones sismorresistentes se conforman estrictamente de acero, concreto o mampostería.
Estrategia técnica: tres etapas hacia la ingeniería forense
Actualmente, el despliegue técnico se concentra en la etapa de «respuesta», aplicando una primera fase de inspección rápida tipo «semáforo» para determinar la habitabilidad de las viviendas. Posteriormente, se dará paso a una segunda oleada de inspecciones más detalladas y robustas para definir si el inmueble es reparable, si requiere refuerzo o si debe ser demolido.
Para la tercera etapa, orientada a la ingeniería forense, Coronel Delgado anunció que el Dr. Eduardo Miranda, de la Universidad de Stanford, ya se encuentra en el país. A él se espera que se sumen no menos de 50 expertos internacionales de las universidades más prestigiosas del mundo, quienes colaborarán con los especialistas nacionales para comprender científicamente las razones precisas detrás de cada colapso estructural.
«Reconstruir Mejor»: la visión del futuro
El especialista instó a no limitar la altura de las futuras construcciones por temor, afirmando que la ingeniería moderna puede resolver estructuras seguras a cualquier escala.
Inspirado en su experiencia de estudios en Japón, Coronel Delgado hizo un llamado a adoptar el concepto de «Reconstruir Mejor» e incorporar de manera obligatoria tecnologías sísmicas de vanguardia que ya se usan con éxito en Ciudad de paises como Chile, México y EEUU tales como aisladores sísmicos y disipadores de energía. De esta forma, el proceso de reconstrucción garantizará una mayor rigurosidad técnica, devolviendo la durabilidad y la protección integral a la sociedad civil.
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