La demanda de cemento, arena y electrodos se disparó en los últimos días en el municipio Diego Ibarra y San Joaquín de Carabobo, tras el sismo que afectó diversas zonas del país. Los encargados de los establecimientos ferreteros reportan un incremento significativo en la venta de insumos para reparaciones menores, mientras la comunidad busca estabilizar sus viviendas ante posibles daños estructurales. Este movimiento comercial ha convertido a las ferreterías en puntos neurálgicos para la recuperación habitacional.

En una ferretería, ubicada en la avenida Bolívar, sector El Carmen de Mariara, municipio Diego Ibarra, la rotación de inventario evidencia una demanda muy específica. José Álvarez, encargado del establecimiento, explicó que los electrodos de calidad, cuyo precio oscila entre 5,50 y 6,50 dólares, se han convertido en el producto más solicitado para la unión de cabillas y tuberías metálicas fracturadas a causa del movimiento telúrico. La pasta profesional, vendida en cuarto de galón por 3,00 a 3,50 dólares, también ha registrado alta salida para el sellado de rajaduras en paredes.

Álvarez detalló que la flexibilidad en las presentaciones de comercialización ha sido clave para atender a diferentes necesidades de los clientes. Mientras el cemento en saco tiene un costo de 8 dólares, el establecimiento ofrece la opción de comprar por kilo a 300 bolívares, permitiendo que ciudadanos con menor liquidez puedan realizar reparaciones puntuales. La arena cernida o multiuso, para acabados estéticos, se comercializa a 14 dólares el metro, mientras que la lavada o mezclilla, para mezclas de mayor resistencia, alcanza entre 16 y 18 dólares por metro.
ABASTECIMIENTO Y PRECIOS
El encargado advirtió sobre un déficit en el stock de herramientas manuales, especialmente palas y cucharas de albañilería. «La demanda excedió las proyecciones de reserva y ahora enfrentamos retrasos debido a que los recursos se han destinado a las zonas de desastre en La Guaira y Caracas», señaló Álvarez. La contingencia ha ralentizado el despacho de reposición, limitando la capacidad de respuesta local.
A pesar de esta presión, ambos entrevistados coinciden en destacar una estabilidad de precios ejemplar. Rojas afirmó que «no se han registrado prácticas especulativas», lo que contrasta con lo que suele ocurrir en escenarios de post-desastre.

Por su parte, Wilmer Rojas, otro encargado ferretero, aportó una visión del impacto en viviendas particulares. Rojas indicó que la demanda de bloques, aumento, «por lo general las personas llevan unos 200 bloques y en promedio tres sacos de cemento para la reconstrucción de paredes afectadas por el terremoto, además de un volumen estimado de dos metros de arena. Sin embargo, el comerciante aseguró que «el pico de la demanda ya ha pasado», lo que sugiere que la fase de reparaciones de emergencia estaría cerrándose en el grueso de la población del municipio.
COMPROMISO SOCIAL
Álvarez reportó que su establecimiento realizó donaciones corporativas y personales, entregando enseres, alimentos y artículos de uso personal a las familias damnificadas. Estas acciones, según explicó el encargado, «no fueron impuestas por regulaciones, sino que surgieron de la voluntad propia del personal y la gerencia para apoyar a la comunidad».
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA
