Los feligreses de la parroquia Santa Rita de Casia en del municipio Francisco Linares Alcántara, en conjunto con las autoridades de la escuela Parmanacay, están abocados a preparar diariamente más de 500 comidas para los damnificados y afectados por los terremotos del pasado 24 de junio.

En este contexto, Carlos Campos indicó que los alimentos lo elaboran en el comedor de dicha institución educativa, precisando que preparan más de 250 almuerzos y más de 400 arepas, que son llevadas a los más necesitados.
«Llevándolos en los diferentes sitios donde lo entregamos a la mano a los damnificados. Tenemos en El Paraíso, El Venerable y otras zonas», comentó.
Agregó que han visitado el Hotel El Samán y las residencias Bosque Lindo de Turmero, para apoyar a los funcionarios y demás personas presentes.

Precisó que en el sector El Paraíso han entregado alimentos a más de 30 personas damnificadas provenientes de La Guaira, priorizando a niños y adultos mayores.
CENTRO DE COPIO
La escuela Parmanacay también es un centro de acopio, donde han recibido ropa, medicina y otros artículos de necesidad. No obstante, Campos especificó que se han esforzado con la preparación de alimentos. «Nos hemos enfocados en la alimentación, de los teteros para los niños y de las raciones de la tercera edad. De la mano de Dios siempre tenemos relleno, tenemos la mano de las mujeres feligresía, donde unas cortan, otras cocinan. Tenemos los hermanos, que en carro y moto hacen los traslados», agregó.
Toda esta acción se ejecuta bajo la guía espiritual de la parroquia Santa Rita de Casia, específicamente del padre Jesús Alvarado, quien desde el día uno de la emergencia se ha movilizado para canalizar las ayudas. «Ha estado día a día con esta lucha, incansable, a la hora que sea», indicó.
También agradeció a la profesora Nayara, miembro de la hermandad de Emaús y enlace con la institución educativa, lo que permitió habilitar el comedor escolar para esta misión humanitaria mientras no haya clase.
Sin embargo, Campos aclaró que tienen un plan B para seguir trabajando, en caso de que sean reactivadas las clases. «Estamos prevenidos, buscando, porque pensamos seguir apoyando por un tiempo. Ya tenemos un plan B en caso que comiencen las clases y que ellos tengan que retomar sus instalaciones, porque sabemos que esta cocina pertenece al colegio», precisó.
Por lo pronto, Carlos Campos pidió a la colectividad que sigan apoyando con la entrega de alimentos no perecederos e ingredientes para la preparación de las comidas.
LINO HIDALGO | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA
