Las calles siguen siendo las mismas. Los comercios abren sus puertas, el transporte público continúa recorriendo las distintas rutas y las personas intentan retomar poco a poco la rutina. Sin embargo, desde el pasado 24 de junio algo cambió en el eje Este del estado Aragua.

El doble movimiento telúrico no sólo estremeció viviendas, edificios y montañas; también sacudió la conciencia de miles de ciudadanos que decidieron convertir la solidaridad en la mejor respuesta frente a la adversidad.
«Sentimos que no podíamos quedarnos de brazos cruzados. Tal vez no podamos resolverlo todo, pero sí aportar un granito de arena. Eso fue lo que nos movió desde el primer momento», expresó Karla Mendoza, quien junto a vecinos impulsó una de las iniciativas solidarias surgidas tras la emergencia.

Por su parte, María Salazar considera que el mayor aprendizaje que ha dejado esta experiencia es comprobar la capacidad de unión de los aragüeños.
«Todos seguimos con nuestras responsabilidades, con el trabajo, la casa o la familia, pero en el fondo hay un mismo pensamiento: Ayudar. Tengo amigos que han ido a centros a llevar ayudas y se terminan quedando toda la tarde organizando cajas, cargando donaciones o simplemente ofreciendo sus manos para lo que haga falta. Eso habla muy bien de nosotros como sociedad», afirmó.
Entretanto, Carmen Lozada destacó que la respuesta ciudadana ha superado cualquier expectativa.

«Lo más bonito ha sido comprobar que nadie pregunta a quién va dirigida la ayuda antes de colaborar. La gente llega con lo que puede, algunos donan un paquete de arroz, otros agua, medicinas o ropa. Lo importante es que todos entienden que hoy son otras familias las que necesitan apoyo, pero mañana cualquiera de nosotros podría estar en esa misma situación», manifestó.
Durante los últimos días se ha vuelto común observar vehículos particulares trasladando suministros hacia las comunidades afectadas, jóvenes organizando jornadas de recolección, comerciantes ofreciendo sus espacios como centros de acopio, vecinos disminuyendo el volumen de la música en señal de respeto y periodistas utilizando sus plataformas para orientar e informar con responsabilidad.
Cada uno ha encontrado una manera distinta de contribuir, demostrando que la solidaridad no siempre se mide por la cantidad de lo que se entrega, sino por la disposición de acompañar al otro cuando más lo necesita.
DANIEL MELLADO | elsiglo
