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San Bernardino intenta levantarse de los escombros

A poco más de una semana de los terremotos que sacudieron el centro del país el pasado 24 de junio, la ciudad de Caracas comienza, poco a poco, a retomar su ritmo habitual. Aunque el tránsito ha regresado a las principales arterias viales y buena parte de la actividad comercial se ha reactivado, las huellas de la tragedia continúan siendo visibles en diversos sectores de la capital.

Baños «colgando» de uno de los edificios afectados en San Bernardino


Durante un recorrido realizado por el equipo reporteril de elsiglo por las zonas afectadas, se constató que la parroquia San Bernardino fue una de las más golpeadas por los movimientos telúricos. En este sector se registró el colapso de al menos tres edificaciones residenciales, dejando de manera preliminar una decena de personas fallecidas, además de cuantiosos daños materiales que cambiaron para siempre el paisaje urbano de este sector.


Entre las estructuras más afectadas destacan los edificios Marama, ubicado en la avenida Paraíso, así como los edificios Rita y Moisés, inmuebles donde familias enteras perdieron sus viviendas y pertenencias tras los desplomes ocasionados por el doble sismo. En algunos de estos espacios todavía permanecen cercos de seguridad, mientras continúan las inspecciones técnicas para determinar el estado de las construcciones cercanas.


A pesar del dolor que aún embarga a los vecinos, el ambiente comienza a cambiar. Comercios que permanecieron cerrados durante varios días reabrieron sus puertas, el transporte público volvió a circular con relativa normalidad y los habitantes intentan recuperar su rutina diaria, aunque muchos confiesan que el temor persiste cada vez que se percibe una réplica o una vibración inusual.


No obstante, San Bernardino no fue el único sector afectado. De acuerdo con los reportes recopilados por organismos de evaluación, urbanizaciones como Altamira y Los Palos Grandes, en el municipio Chacao, también registraron importantes daños estructurales en edificios residenciales, mientras que en otras zonas del casco de Chacao y Los Dos Caminos fueron reportadas edificaciones con severas afectaciones que obligaron al desalojo preventivo de numerosas familias.

Siguen las labores de limpieza en los sectores afectados en Caracas


En Caracas, las inspecciones estructurales avanzan de manera progresiva para determinar cuáles inmuebles podrán ser habitados nuevamente y cuáles deberán ser demolidos por representar un riesgo para sus ocupantes.

José Antonio Gámez


Mientras tanto, en las calles de la capital prevalece un sentimiento compartido entre esperanza y resiliencia. Aunque la ciudad intenta recuperar la normalidad, el recuerdo de aquella tarde del 24 de junio permanece intacto entre los caraqueños, quienes hoy enfrentan el reto de reconstruir no solo sus hogares, sino también la confianza para volver a sentirse seguros dentro de ellos.

«EL TERROR QUEDÓ GRABADO»
Los vecinos de la avenida Paraíso de San Bernardino aún recuerdan con angustia los minutos en los que el doble terremoto cambió para siempre la historia del sector. Aunque la actividad ha comenzado a normalizarse, los testimonios reflejan el miedo vivido durante el colapso de varias edificaciones y las difíciles horas que siguieron a la emergencia.


José Antonio Gámez relató que se encontraba en su lugar de trabajo cuando sintió el primer movimiento. «Fue durísimo. Estaba sentado y cuando empezó a moverse todo me paré de inmediato. Salí corriendo unos ocho metros y, cuando volteé, vi cómo el edificio Marama se desplomaba hacia el fondo», recordó.


Comentó que una inmensa nube de polvo cubrió toda la avenida, impidiendo la visibilidad por varios minutos. «No se veía nada. Todo sonaba, los portones, las alarmas de los carros. La tierra seguía moviéndose. Después comenzaron a llegar los vecinos, los bomberos y Protección Civil para auxiliar a las personas atrapadas», expresó.


Asimismo, narró que presenció los intentos desesperados por rescatar a varias víctimas y lamentó la muerte de una pareja que transitaba en motocicleta cuando parte de la estructura colapsó sobre ellos. También destacó la rápida actuación de los organismos de emergencia y de las cuadrillas de la Alcaldía de Caracas, que iniciaron las labores de remoción de escombros y despeje del área desde las primeras horas posteriores al sismo.


Por su parte, Enrique Berroterán calificó la experiencia como una de las más angustiantes de su vida. Explicó que el edificio donde reside se balanceó violentamente de un lado a otro, dificultando la evacuación de los habitantes.


«Fue bastante angustioso porque el edificio se movía hacia los lados. Buscábamos las llaves para salir, pero era muy difícil caminar por el bamboleo. Cuando por fin logramos salir, vimos cómo el edificio que estaba al frente se derrumbó», relató.


Berroterán indicó que en el inmueble donde habita residen unas 16 familias y que, afortunadamente, la estructura fue inspeccionada por ingenieros civiles, quienes determinaron que podía seguir siendo habitada al no presentar daños estructurales de gravedad.


«Fue algo horrible. Es una experiencia que jamás pensé vivir y que nunca voy a olvidar», aseveró.
Entretanto, Antonio Reyes recordó que al comenzar el movimiento escuchó un fuerte estruendo mientras permanecía dentro de su vivienda. «Las paredes y el piso parecían separarse. Después vi una enorme nube de polvo que cubría toda la parte alta de la avenida», comentó.


Reyes reconoció el trabajo realizado por los organismos de rescate durante los días posteriores al desastre, señalando que las labores debieron ejecutarse principalmente de forma manual debido al riesgo de nuevos derrumbes.


«Gracias a Dios han trabajado sin descanso. Son labores muy delicadas porque no todo puede hacerse con maquinaria pesada», afirmó.

«COMO UNA PELÍCULA DE TERROR»
Entre los vecinos que aún permanecen en las adyacencias del edificio Moisés se encuentra Marlin Higuera, quien aseguró que, aunque ha transcurrido una semana desde el doble terremoto, las imágenes de aquel momento siguen presentes en su memoria.

Marlin Higuera


La residente calificó lo ocurrido como una experiencia «espantosa», marcada no solo por la pérdida de su hogar, sino también por la angustia de saber que varias personas permanecían atrapadas entre los escombros mientras avanzaban las horas.


«Lo puedo resumir como una película de terror. El desespero no era solo por perder mi vivienda, sino por saber que había personas allí que necesitaban ser rescatadas y que pasaban las horas sin que fuera posible llegar hasta ellas. Es muy lamentable todas las vidas que se perdieron», expresó con evidente tristeza.


Higuera relató que al momento de los movimientos telúricos no se encontraba dentro de su apartamento, sino en el estacionamiento del edificio paseando a sus mascotas, circunstancia que, considera, le salvó la vida.


Actualmente, permanece atenta a las labores de remoción de escombros con la esperanza de recuperar algún documento o pertenencia de valor que haya resistido al colapso de la estructura.


«Estamos pendientes porque siguen retirando los escombros y existe la posibilidad de conseguir algunos documentos importantes. Eso es lo que esperamos en este momento», concluyó la vecina, mientras observaba el trabajo de las cuadrillas desplegadas en el lugar.

REMOCIÓN DE ESCOMBROS SIN DESCANSO
Tras culminar las labores de búsqueda y rescate de sobrevivientes, la Alcaldía de Caracas desplegó cuadrillas especializadas para ejecutar las labores de remoción de escombros en las edificaciones colapsadas de la parroquia San Bernardino, principalmente en los edificios Marama, Moisés y Rita.


Los trabajos fueron desarrollados de manera coordinada junto a funcionarios del Cuerpo de Bomberos, Protección Civil y demás organismos de respuesta, manteniendo jornadas continuas de trabajo para despejar las vías, retirar estructuras inestables y facilitar las inspecciones técnicas de los inmuebles vecinos. De acuerdo con la información oficial, las operaciones se ejecutaron bajo un esquema de trabajo permanente por turnos para acelerar la recuperación de las zonas afectadas y garantizar la seguridad de los residentes.


Con el avance de estas labores, varias calles de la avenida Paraíso fueron reabiertas progresivamente, mientras las autoridades continúan con las evaluaciones estructurales de los edificios cercanos y el acompañamiento a las familias que resultaron afectadas por el doble terremoto.

HERNÁN GONZÁLEZ | elsiglo