A consecuencia del doble sismo que se produjo este pasado 24 de junio, la iglesia Nuestra Señora de Candelaria, en Turmero, municipio Mariño, sufrió múltiples daños en su estructura. Aunque en apariencia no presenta problemas estructurales, se esperan los resultados de la evaluación técnica que definirá el estado real de la edificación y las acciones a tomar para su recuperación.

El padre Alain Mendoza, párroco del templo, detalló que las afectaciones son significativas y abarcan diversas zonas del inmueble. El religioso explicó que el frontis de la iglesia presenta fisuras visibles en la parte alta de la fachada principal, mientras que los arcos que sostienen el altar mayor también muestran grietas preocupantes.
«Las paredes laterales tienen fisuras que se extienden desde el nivel de las puertas hasta el techo», señaló el padre Mendoza. El sacerdote agregó que dos lámparas de gran altura se desprendieron sin llegar a caer, lo que evidencia la fuerza del movimiento telúrico.
DAÑOS EN ZONAS INTERNAS
En la sacristía, el párroco registró afectaciones en la pared trasera del recinto. También observó grietas menores en áreas donde anteriormente existían puertas, aunque precisó que, según su apreciación inicial, estas no representan un riesgo estructural crítico.
El sacerdote informó que, como medida preventiva ante posibles réplicas, se suspendieron todas las actividades litúrgicas dentro del templo. «La Eucaristía se reubicó en el paseo de la casa parroquial», afirmó Mendoza, quien destacó que la seguridad de los feligreses es la prioridad.
EVALUACIÓN TÉCNICA EN PROCESO
El padre Mendoza indicó que Ingeniería Municipal ya realizó una inspección visual con registro fotográfico y levantó un informe técnico el viernes posterior al sismo. El religioso explicó que el Colegio de Ingenieros del Estado Aragua es el responsable de evaluar este material para determinar la profundidad de los daños.
El párroco mencionó que esperan que Defensa Civil ejecute también una inspección formal de riesgo. «Solo así se podrá certificar la seguridad del recinto y definir si es viable su uso», puntualizó el sacerdote.

CENTRO DE ACOPIO ACTIVO
Paralelamente, la parroquia fue habilitada como centro de acopio oficial de la mano de Cáritas. El padre Mendoza informó que priorizan la recolección de insumos médicos como solución fisiológica, vendas, gasas, guantes y tapabocas. También requieren artículos de higiene personal, pañales, centros de cama, agua potable y alimentos no perecederos.
El religioso hizo un llamado explícito a la comunidad para que no done ropa. «Tanto el depósito local como el de Cáritas presentan un excedente de vestimenta», explicó Mendoza, quien agradeció la solidaridad ciudadana, pero pidió enfocar los esfuerzos en lo verdaderamente necesario.
MENSAJE DE ESPERANZA
El padre Mendoza exhorto a la población a mantener la fe frente a los fenómenos naturales, brindar apoyo material y no material, y seguir estrictamente las indicaciones de las autoridades. «Es importante escuchar el testimonio y la experiencia de los afectados», afirmó el sacerdote.
Mientras los fieles esperan los resultados técnicos que definirán el futuro de su templo, la solidaridad se manifiesta a través del centro de acopio, demostrando que la fe y la ayuda humanitaria pueden caminar juntas en momentos de adversidad.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
