El cirujano pediatra Jinni Laya, del Centro Médico Santa Marta de Maracay, desmintió categóricamente las informaciones virales que aseguraban la llegada masiva de menores sin representantes a sus instalaciones tras el reciente sismo.

El doctor Laya explicó a los medios que es totalmente falso que estén atendiendo a 50 o más niños procedentes de La Guaira o zonas afectadas, tal como se ha difundido en plataformas digitales. «No hay ningún menor en situación de abandono en nuestra institución», afirmó el especialista.
Desde el viernes posterior al terremoto, la clínica activó un protocolo de atención gratuita para la población afectada. Los registros oficiales indican que han recibido un total de 19 pacientes, de los cuales entre 7 y 8 son niños, todos acompañados por sus padres o representantes legales en todo momento.

El doctor Laya señaló que la circulación de datos no verificados genera «falsas expectativas» en la población y complica la gestión de la emergencia. «Instamos a la ciudadanía a dejar de compartir información no confirmada para evitar el pánico o la desorganización de los recursos», enfatizó.
El especialista reconoció que la respuesta de la sociedad civil ha sido altamente efectiva, permitiendo que la institución alcance un nivel óptimo de suministros en breve tiempo.
Llamado a pausar donaciones
Por su parte, Norelis López, empresaria que gestiona junto a la clínica un centro de acopio, también denunció las informaciones falsas y solicitó dosificar el envío de donaciones.

«Actualmente estamos a máxima capacidad», declaró López. «No agoten todos los recursos en este momento, vienen días largos y duros en los cuales vamos a necesitar más donación», advirtió la coordinadora.
La red de apoyo ha logrado movilizar insumos desde Bejuma, Caracas y otras localidades, destinándolos a zonas críticas como Ocumare de la Costa y la Colonia Tovar. Se reconoce la labor de los civiles que aportaron recursos, destacando que su contribución ya cubrió las necesidades inmediatas.
La experiencia evidencia cómo la desinformación puede distorsionar la realidad de una emergencia. Verificar las fuentes antes de compartir información se vuelve crucial para garantizar que la ayuda llegue a quienes realmente la necesitan.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
CJL
